sábado, 20 de abril de 2013

Com dir-ho

Autor: Josep M. Benet i Jornet
Director escénico: Xavier Albertí
Actores: Jordi Boixaderas i Claudia Benito

Sinopsis: "Com dir-ho? Está diluviando, y dos personas, un hombre de madurez avanzada y una chica en su primera juventud se enfrentan sin saber muy bien por qué. Diluvia. Cómo decir qué está pasando bajo la lluvia?"




Com dir-ho. Cómo decir qué implica para mí haber podido ir a disfrutar de esta obra.

Ante todo, me sirve de excusa para volver por aquí, tras un período de abandono, que en algunos momentos intuí definitivo. O ha hecho que me entren las ganas, como prefiráis. A pesar de cines, teatros y conciertos a los que estoy yendo, nada me ha motivado antes de hoy a sentarme delante del ordenador a mi vuelta a casa.

Puedo empezar por la sala. Sala Almeria. Una de esas salas pequeñas que luchan por sobrevivir a la crisis. A los grandes. Al IVA. Una sala nueva. O modernizada. Una sala que no conocía, no existía en mi anterior etapa en Barcelona y que me alegra descubrir.

Seguiría por el autor, Josep M. Benet i Jornet. Guionista de las telenovelas catalanas que nos engancharon durante años delante del televisor. Creador de obras que inspiraron a Ventura Pons en alguna de sus películas. Y sobretodo, un gran autor que ha escogido sala pequeña en vez del TNC, donde no tendría ningún problema a la hora de mostrar su obra.

Xavier Albertí, director escénico que colabora por tercera vez con Benet i Jornet en un montaje de pequeño formato. Si repite, por algo será. Rabio de no haber podido ver las dos antecesoras de esta falsa trilogía.

Pero sobretodo, lo que me ha removido desde el día que supe que existia esta representación: Jordi Boixaderas. Uno de los actores por los que siempre me ha valido la pena ir al teatro (si es que en realidad existiera algo por lo que no valiera la pena). El actor, junto con Emma Vilarasau, que me habría llevado a Madrid en la maleta. Pero por suerte nunca acabé de perderle la pista, ya que alguna incursión hizo por la capital. Conocido también por nuestras telenovelas, así como por una voz profunda y reconocible, que me hace dudar a veces de mi radical oposición al doblaje en catalán, me impactó irremediablemente en “Paraules encadenades”. Desde entonces he intentado ir a todas las obras que ha hecho, cosa que no he podido, la mayoría de veces por incompatibilidad de ciudades. Lo he visto en obras angustiosas, divertidas, musicales, serias... Siempre saliendo satisfecha, impactada, removida...

Hoy no ha sido diferente. Un papel difícil, con silencios, discurso incoherente, tensión, buscando un punto al que no llega y que el espectador sólo llega (o por lo menos yo), 20 segundos antes de que lo desvele él.

Una no mala interpretación de Claudia Benito, estropeada quizás por un exceso de (o no, quizás sería más una característica y rara) pronunciación. Le faltan tablas, y es que acaba de empezar. Pero arranca a lo grande, con un gran partener, y tiene fuerza, carácter y gestualidad para avanzar, aprender y poco a poco deleitarnos con grandes personajes.

No una excesiva química, que explica y facilita el tira y afloja, el muro que separa a los dos personajes. Estos también son traicionados por la disposición de los espectadores y por la iluminación. Puntos del escenario oscuros o posiciones que te dejan a los actores de espaldas y sin verles la cara, los principales errores de la obra.

70 minutos de atención. Algunos momentos de reprimir las ganas de levantarse de la silla y abofetear a alguno de los personajes para que vaya al grano, ya que en algunos momentos la anécdota no da para más y cuesta entender las vueltas que dan. Aunque se intuya que hay algo grave detrás y necesitan su tiempo para gestionarlo.

Y volver a casa encantada de lo visto. Aguantando el trayecto en tren a pesar de todo. Pensando que sólo queda una semana más y que pronto no será tremendo esfuerzo el hacer cualquier actividad cultural (o no tan cultural).