Director escénico: Xavier Albertí
Actores: Jordi Boixaderas i Claudia Benito
Sinopsis: "Com dir-ho? Está diluviando, y dos personas, un hombre de madurez avanzada y una chica en su primera juventud se enfrentan sin saber muy bien por qué. Diluvia. Cómo decir qué está pasando bajo la lluvia?"
Com dir-ho. Cómo decir qué implica
para mí haber podido ir a disfrutar de esta obra.
Ante todo, me sirve de excusa para
volver por aquí, tras un período de abandono, que en algunos
momentos intuí definitivo. O ha hecho que me entren las ganas, como
prefiráis. A pesar de cines, teatros y conciertos a los que estoy yendo, nada me ha motivado antes de hoy a sentarme delante del
ordenador a mi vuelta a casa.
Puedo empezar por la sala. Sala
Almeria. Una de esas salas pequeñas que luchan por sobrevivir a la
crisis. A los grandes. Al IVA. Una sala nueva. O modernizada. Una
sala que no conocía, no existía en mi anterior etapa en Barcelona y
que me alegra descubrir.
Seguiría por el autor, Josep M. Benet
i Jornet. Guionista de las telenovelas catalanas que nos engancharon
durante años delante del televisor. Creador de obras que inspiraron
a Ventura Pons en alguna de sus películas. Y sobretodo, un gran
autor que ha escogido sala pequeña en vez del TNC, donde no tendría
ningún problema a la hora de mostrar su obra.
Xavier Albertí, director escénico que
colabora por tercera vez con Benet i Jornet en un montaje de pequeño
formato. Si repite, por algo será. Rabio de no haber podido ver las
dos antecesoras de esta falsa trilogía.
Pero sobretodo, lo que me ha removido
desde el día que supe que existia esta representación: Jordi
Boixaderas. Uno de los actores por los que siempre me ha valido la
pena ir al teatro (si es que en realidad existiera algo por lo que no
valiera la pena). El actor, junto con Emma Vilarasau, que me habría
llevado a Madrid en la maleta. Pero por suerte nunca acabé de
perderle la pista, ya que alguna incursión hizo por la capital.
Conocido también por nuestras telenovelas, así como por una voz
profunda y reconocible, que me hace dudar a veces de mi radical
oposición al doblaje en catalán, me impactó irremediablemente en
“Paraules encadenades”. Desde entonces he intentado ir a todas
las obras que ha hecho, cosa que no he podido, la mayoría de veces
por incompatibilidad de ciudades. Lo he visto en obras angustiosas,
divertidas, musicales, serias... Siempre saliendo satisfecha,
impactada, removida...
Hoy no ha sido diferente. Un papel
difícil, con silencios, discurso incoherente, tensión, buscando un
punto al que no llega y que el espectador sólo llega (o por lo menos
yo), 20 segundos antes de que lo desvele él.
Una no mala interpretación de Claudia
Benito, estropeada quizás por un exceso de (o no, quizás sería más
una característica y rara) pronunciación. Le faltan tablas, y es que acaba de empezar. Pero arranca a lo grande, con un gran partener, y tiene fuerza, carácter y gestualidad para avanzar, aprender y poco a poco deleitarnos con grandes personajes.
No una excesiva química, que explica y
facilita el tira y afloja, el muro que separa a los dos personajes. Estos también son traicionados por la disposición de los espectadores y por la iluminación. Puntos del escenario oscuros o posiciones que te dejan a los actores de espaldas y sin verles la cara, los principales errores de la obra.
70 minutos de atención. Algunos
momentos de reprimir las ganas de levantarse de la silla y abofetear
a alguno de los personajes para que vaya al grano, ya que en algunos momentos la anécdota no da para más y cuesta entender las vueltas que dan. Aunque se intuya
que hay algo grave detrás y necesitan su tiempo para gestionarlo.
Y volver a casa encantada de lo visto. Aguantando el trayecto en tren a pesar de todo. Pensando que sólo queda una semana más y que pronto no será tremendo esfuerzo el hacer cualquier actividad cultural (o no tan cultural).