El motivo era la distancia. Está allí, en Montjuic, que puede parecer céntrico, pero no cuando vives justo al otro extremo de la ciudad. Pero su programación 2013-2014 me está robando el corazón y no puedo evitar pensar que la excursión me vale la pena.
Ayer fue "Marry Me a Little". Que Stephen Sondheim firme la música ya es casi señal que no me lo perderé. En esta obra, se utilizan una serie de sus canciones para narrar la soledad de dos solteros que viven en el mismo edificio. Habla de lo fácil que parece y lo difícil que es a veces conocer gente. Esas nuevas tecnologías que nos tienen atrapados en el whatsapp y redes sociales y no nos dejan levantar la cabeza a mirar a quien tenemos alrededor.
Pretende ser un reflejo cruel e irónico de la vida contemporánea. Y quizás lo consigue en algún momento. Pero los personajes no son sólo solteros. Destilan soledad. Es es@ solter@ que dedica su tiempo libre a soñar una pareja, mientras deja que las horas de su vida pasen sin sacarles mayor partido, porque cree que las cosas deben hacerse entre dos. Me esperaba más risas, sentirme más reflejada (no hace tanto que abandoné ese mundo), pero al final lo vi todo desde lejos, pensando que no necesariamente ser solter@ tiene que ser sentirse tan desgraciad@. Dar vueltas por el piso sin nada que hacer, que leer un libro parezca una actividad patéticamente solitaria que sólo hace quien no tiene con quién salir un sábado por la noche. Muy acertado, eso sí, el tema de las citas. El esfuerzo que suponen a pesar que un@ se lo plantee como algo divertido. El saber cómo acabarán, tenerlas por la mano y convertirlas en un baile con un final conocido pero que a veces da pereza bailar. Y entonces, sí, mejor pijama. Muy divertido también el momento "gym". Aunque por experiencia creo que eso no es exclusivo de l@s solter@s. No hay que dejar que el cuerpo se reblandezca en el sofá sólo porque ya tienes a quien te mira con buenos ojos. Eso es algo que no he entendido nunca. ¿Curva de la felicidad? Puajh.
Sobre el elenco, grande Xavier Torras en el piano, y casi perfecta Mone Teruel en su papel de soltera. Me he quedado con la sensación que la conocía de antes y habiendo buscado hoy su trayectoria, quizás sea de La Bella y la Bestia, pero no la acabo de encajar en mi cabeza. A parte de una voz que encaja con las canciones (a pesar de que no soy muy fan de los agudos), despliega grandes dotes interpretativas y explica de manera bastante graciosa la sensación de las mujeres solteras cuando tienen que salir a la calle. En contra, no me gustó nada la interpretación de Toni Viñals. Aunque la voz es espectacular, me pareció un chico rígido, completamente tieso e inmóvil, que parecía que estuviera saludando a su comandante militar en vez de cantando canciones de amor/desamor. Y la gracilidad de Mone al moverse por el escenario duplicaba en él la sensación de dureza, tensión y no saber qué hacer con la parte superior del cuerpo cuando canta. También he mirado su trayectoria y he visto que ha sido nominado alguna vez a algún premio y que ha participado en algún musical. Bastantes en realidad. No lo recuerdo en Spamalot. Aunque puede ser que fuera porque no me destacó tan negativamente. Quizás, si tan bien considerado está, simplemente fuera una mala noche. O no sea su obra. Yo sólo puedo decir que preferí escuchar las canciones mirando hacia otro lado. Disfrutar de su voz sin tener que ver a una persona tiesa como el palo de una escoba, una postura que no transmitía ninguna emoción a unas melodías como siempre, con Sondheim, difíciles para los intérpretes, pero casi perfectas.