sábado, 15 de diciembre de 2012

Despedir en tiempos revueltos

Despedir está de moda. Porque tenemos pérdidas, porque no tenemos suficientes beneficios, porque uno puede hacer el trabajo de tres por menos dinero...

Y yo he caido en la empresa que decide luchar contra las modas, aunque el despido sea más que justificado. De repente, tras mes y medio de tomaduras de pelo, de mostrar una inmadurez propia de estudiante y no de responsable de equipo, de haber crispado los nervios de todos sus superiores, parece ser que ella se queda. Se quedará por el miedo a despedir. Por el no saber cómo enfrentar la conversación. No se ha necesitado nunca tenerla anteriormente, y parece que mi jefa no escuchó nunca eso de “más vale una vez roja que veinte colorá”. Y por este motivo ha decidido esperar (sin confesión directa, con mil excusas y llevándose en ello todos mis planes de fin de año por delante) que las aguas se calmen. En concreto yo: en su imaginario me serenaré y la otra se convertirá en la empleada modelo. Lo que no ha calculado es que yo no tengo vuelta atrás y que además las “veinte colorá” serán mías, como coordinadora de ese equipo al que ella no tiene que aguantar. Así que mientras espera que un fin de semana de estos (no importa cual, a pesar que está fuera de mi horario, seguro que me pillará allí) aparezcan los teletubbies montados en pequeños ponies para recordarnos lo divertido que es trabajar en armonía, bajo amenaza de enviarnos a los osos amorosos con un saco de piruletas si nos negamos a entrar en razón, yo he de contar hasta mil para cruzar la puerta del centro, y moverme entre la tensión creada. He de mirarla a esa cara que sólo tengo ganas de abofetear.
El primer impulso fue liarla. Me convertí en un saco lleno de rabia. Muerte y destrucción. O ella o yo. Finalmente me he deshinchado. Y es que ese nivel energético no puede mantenerse demasiado tiempo seguido. Ahora el saco sólo contiene derrota, agotamiento y una sensación de injusticia que se transforma en rachas de tristeza. Si se ha de quedar que se quede. Ella que no se cruce en mi camino y yo no me cruzaré en el suyo. Pero en mi mente se sigue mereciendo el despido. Mi jefa no se atreve. A mí no me da la tarea, que haría sin pestañear, porque cree que es su obligación. Y lo único que yo tengo claro es que cuando esa tipa vuelva a la dinámica de desequilibrar equipo, horarios y jefas, será ella la que tenga que encargarse. Desde que en mi mente esa chica merece estar fuera (y con todo el dolor de mi corazón ocupa un puesto de trabajo mientras hay gente mucho más válida en el paro) el perro ya no es mío. Que lo cuide su dueña.




“-¿Nunca te sientes como una pieza de ajedrez, en una partida que se juega sin tu voluntad?
-¿Tu si?
-Constantemente.”(La reina Victoria)

El Hobbit: un viaje inesperado

Director: Peter Jackson
Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro (Novela: J.R.R. Tolkien)
Música: Howard Shore
Fotografía: Andrew Lesnie
Reparto: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, James Nesbitt, Aidan Turner, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, Ken Stott, John Callen, Adam Brown, Dean O'Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Hugo Weaving, Andy Serkis, Sylvester McCoy, Cate Blanchett, Christopher Lee, Elijah Wood, Ian Holm, Barry Humphries, Jeffrey Thomas, Lee Pace, Conan Stevens, Bret McKenzie.

SINOPSIS: "En compañía del mago Gandalf y de trece enanos, el hobbit Bilbo Bolsón emprende un viaje a través del país de los elfos y los bosques de los trolls, desde las mazmorras de los orcos hasta la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug esconde el tesoro de los Enanos."

Lo primero decir que he disfrutado como una enana. Peter Jackson rodea a los personajes de guiños al ESDLA y desde el primer minuto, la sensación es de estar en el hogar, ese hogar de Bilbo Bolsón que siempre queda reflejado como tal. La secuencia rítmica es muy parecida a la de la anterior trilogía: el inicio, presentación de los personajes, creación (o no) de lazos. El final esta vez no sorprende; justo cuando piensas “Pues anda que no queda para llegar”, el siguiente pensamiento es, “ais, que la cortan ya”. Sí, “ya” porque a pesar de las múltiples críticas, a mí no se me hizo nada larga.

Un toque infanto juvenil que dicen coincide con el tono del libro, que debo confesar que no he leido. Múltiple acción al servicio del 3D, que hace que la película en 2D quede un poco desmerecida, con planos extraños y demasiado ordenador en detrimento del maquillaje. Cuando empiezan los peligros y la aventura ya no hay freno y sabes que sólo te dejarán respirar cuando acabe esta primera parte. Tantos peligros que no entiendes la capacidad de supervivencia de esos personajes, que casi no tienen tiempo ni de comer y dormir. Personajes que a diferencia de en “La comunidad del anillo” no calan. Aquella, cuando acababa, sabías quién era cada uno. Durante el metraje te alegras de encontrarte con personajes conocidos, que recuerdas como si los hubieras visto ayer, pero cuando acaba El Hobbit conoces el nombre de un par de enanos (de un total de 13). Algo falla en esta introducción de personajes. No tienen caracteres tan particulares como en la anterior trilogía y por lo tanto funcionan más como una masa que de manera individual.

Y este párrafo que ha parecido una lista de reclamaciones, es porque como con otras grandes producciones, se corre el peligro de subir a un pedestal una película que no supera anteriores, pero que las ganas de recibirla y rememorar viejos tiempos, de volver a la Tierra Media, así como la facilidad en la que te envuelve en acción y no te deja pestañear, puede hacer perder objetividad. Pero la objetividad no es importante aquí, porque se nos ofrece un buen producto, que puede venir ligado a grandes recuerdos, tanto delante de un libro como de una pantalla, y hará que paséis casi 3 horas de vuestra vida realmente entretenidos. Atentos al duelo Bilbo-Gollum, perfectamente interpretado y orquestrado. El mejor toque de humor de la película, ante un personaje bipolar, al que adorar y tener miedo a partes iguales.

No puedo decir nada sobre el nuevo formato, que a unos enamora, a otros marea. He leido que tiene un buen 3D. Yo en esto, me mantengo clásica y si voy sola y puedo elegir(cosa triste un viernes por la noche, en los cines que solía ir con mi ex-cómplice) siempre las veré en 2D






 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

El profesor

Director: Tony Kaye
Guión: Carl Lund
Música: The Newton Brothers
Fotografía: Tony Kaye
Reparto: Adrien Brody, Christina Hendricks, Sami Gayle, Marcia Gay Harden, James Caan, Lucy Liu, Bryan Cranston, Blythe Danner, William Petersen, Tim Blake Nelson, Renée Felice Smith, Isiah Whitlock Jr., Doug E. Doug

Sinopsis: "Henry Bathes es un profesor que posee un auténtico don para conectar con los alumnos. Pero Henry prefiere ignorar su talento. Al trabajar como profesor sustituto, nunca permanece bastante tiempo en un instituto como para mantener una relación afectiva con sus alumnos o sus compañeros."

Una tarde de cine mientras espero el estreno de “El Hobbit” (entrada ya en el bolsillo) e intento calmar las ansias de más alcohol y fiesta. Porque ambos son de esas cosas que si las eliminas, no se echan de menos, pero si entran de nuevo en contacto con tu piel, siempre, a cada hora, querrás más.

Y con los ánimos (o mejor, las energías) por las nubes, bajo convencida a ver la última de Cesc Gay. Pero la cola de demasiada gente de mediana edad, de las que hablan y cacarean en la sala como si estuviertan tomando el té en su salón, dispuesta a ver esa misma, me hace improvisar y acabar en la nueva de Tony Kaye. No pinta mal, sabiendo que American History X me tuvo impactada durante años, y que Adrien Brody se introduce en el drama hasta no dejar nada propio a la vista.

Y con sólo esta información entro en la sala. La peor del cine ya que la película lleva tiempo en cartel. Ya al empezar te absorve el mal rollo. Mis energías empiezan a fundirse con la butaca. No sólo en España hay recortes en educación, y en esta película se muestran parte de las consecuencias que estos tendrán en EEUU. Institutos para los peores alumnos, con familias desestructuradas o simplemente desinteresadas, abandonados a su suerte, sin motivación para aprender, sin vistas a un futuro, con menos profesores de los necesarios, que a su vez están quemados y cansados de esforzarse y ver un día tras otro que están abocados al fracaso. No es el miedo a la educación. Es el miedo a la ignorancia. A adolesentes que no valoran el esfuerzo. A que esa infravaloración sea porque al ver los esfuerzos a su alrededor, al final tampoco parecen dar resultados positivos. Por lo que en realidad lo que tienen entre manos son adolescentes que no creen que puedan lograr nada bueno en su vida, por muchas ganas que le pongan.

Y en medio de todo esto aparece Henry Bathes, esforzándose por mostrar todo el desapego que le gustaría sentir, sin reconocer que él es todo lo contrario, por lo que la gente a su alrededor siente que quiere estar cerca, por mucho que él pretenda seguir sólo su camino. Y cómo siempre que veo una buena actuación, me arrepiento desde el primer minuto de estar viéndola doblada. En VOS debe ser una pasada.

Un gran elenco de secundarios que son el resto de profesores. Quizás demasiado perfectos para estar en la situación de desesperación que la película nos da a entender. Situación que acaba con unos perfectos planos bajo palabras de Poe. Planos que te llevas de camino a casa y crees que aun durarán por tu cabeza unos días. 





martes, 4 de diciembre de 2012

Operación E

Dirección: Miguel Courtois.
Interpretación: Luis Tosar, Martina García 
Guión: Antonio Onetti; basado en un argumento de Ariel Zeïtoun.
Música: Thierry Westermeyer.
Fotografía: Josu Incháustegui.

Sinopsis: "José Crisanto vive en la zona de la selva colombiana que se encuentra ocupada por las FARC. Un día, un grupo de guerrilleros le entrega un bebé recién nacido y le obligan a quedarse con él"

Otra película de guerrillas, de injusticias vividas por la población en época de guerras, a merced de aquellos que dicen luchar por el pueblo.
Pero a pesar de la denuncia que es imposible disimular en este metraje, "Operación E" (horrible título) es sobre todo una película de una lucha personal hacia la supervivencia de la familia. Donde José Crisanto es juzgado como "pícaro que va al son que más le conviene", ya que negocia con FARC y Gobierno, yo veo un padre de familia que antepone su mujer e hijos a todo lo demás, aunque para ello siempre diga lo que la persona que está delante quiere escuchar.

Parece ser que Miguel Courtois ya tiene experiencia en cine político. No he visto Gal ni El Lobo, así que no sabía a lo que me arriesgaba. Una apuesta mucho más segura es Luis Tosar, que aunque por sí sólo no habría sido suficiente reclamo para ir a ver una película que no explica nada nuevo, sí es suficiente motivo para disfrutarla. Se mete en la piel de un agricultor (o paleta, o...) colombiano como pocos más que él saben hacer, y nuevamente nos transmite matices del personaje que interpreta que hace que nos lo creamos y nos cueste reconocerle cuando nos lo cruzamos por la calle como a un actor, no como a ese personaje que nos caló en alguna película, que se metió en nuestra cabeza hasta soñar con él.

Un metraje algo alargado, aunque no se hace pesado. Acompañas en cada momento a este padre de familia en su odisea deseando que todo le salga bien. Luis Tosar lleva el peso de toda la película, y el resto de actores simplemente están a su alrededor, para darle la réplica de vez en cuando. Pero no se echan de menos. Él, con la expresividad de su mirada, se come la pantalla y al espectador.

Nuevamente estamos ante una de esas películas que no sé si recomiendo. ¿Me ha gustado? Mucho. Pero dejando a un lado el tema que no explica nada nuevo, se le puede sumar el camino tremendamente triste que coge la segunda hora. No sales del cine contento, despejado, habiéndote ganado el merecido descanso semanal. Sales triste, dándole vueltas a la cabeza, y mirando a tu alrededor por la calle y pensando qué debe sentirse al tener que vivir siempre alerta, siempre en peligro. Si buscáis una buena película, no creo que decepcione. Sólo hay que saber escoger el momento vital para verla. Porque si a parte queréis despejar la mente, disfrutar y alegraros, mejor idea es seguir esperando El Hobbit, como habría hecho yo si no me hubieran invitado a este preestreno.

domingo, 28 de octubre de 2012

Ruby Sparks


DIRECTOR
Jonathan Dayton, Valerie Faris
GUIÓN
Zoe Kazan
MÚSICA
Nick Urata
FOTOGRAFÍA
Matthew Libatique
REPARTO
Paul Dano, Zoe Kazan, Chris Messina, Antonio Banderas, Annette Bening, Steve Coogan, Elliott Gould, Aasif Mandvi, Deborah Ann Woll, Toni Trucks, Alia Shawkat, Wallace Langham, John F. Beach, Jane Anne Thomas, Eleanor Seigler, Emma Jacobs

SINOPSIS: "Calvin Weir-Fields había sido un niño-prodigio, cuya primera novela había tenido un gran éxito. Pero, desde entonces, sufre un sistemático bloqueo creativo agravado por su deprimente vida amorosa. Finalmente, consigue crear un personaje femenino, Ruby Sparks, que acaba materializándose y compartiendo la vida con él.·


Jonathan Dayton y Valerie Faris han tardado 6 años en volver a dirigir una película juntos, después del éxito (totalmente merecido) de “Pequeña Miss Sunshine”. Estaba claro que no tardaría en verla, y el preestreno, un día tan bueno como cualquier otro.
Esta vez el guión es de Zoe Kazan, protagonista al mismo tiempo de la película. Un guión que en principio es de comedia romántica, con un tema que no es novedoso, ya que en varias ocasiones se ha tratado a la mujer ideal del protagonista masculino. En este caso, surge de la mente y máquina de escribir de Paul Dano y cambia según los intereses de éste. Estos cambios marcan de manera extrema diferentes fases de las relaciones y como, incluso las que parecen perfectas, pueden acabar cansando. Exigencias y necesidades arrastradas al punto que te hacen reir, a la vez que algo te esta diciendo que en realidad no es divertido. Paralelamente, a través de las historias de los personajes secundarios, se siguen tocando aspectos de la vida de pareja y familiar, aunque siempre de manera superficial, dejando todo el protagonismo al escritor y su creación. 
Una película que puede ser tierna desemboca en un pre-final amargo, duro, dónde la dominación masculina llega a la cumbre y el esfuerzo por contentar a la media naranja lleva a perder la compostura y la dignidad. Pero no son capaces de dejarlo aquí y un último giro endulza la pantalla. Pero para mí la película acabó diez minutos antes.





 "¿Estás loco? Lo loco es la situación, no yo..."

viernes, 19 de octubre de 2012

Les noies del calendari


Autor: Tim Firth / Adaptación: Marc Rosich / Dirección: Antonio Calvo

Interpretes: Anna Azcona, Eva Barceló, Imma Colomer, Carme Balagué, Isabel Rocatti,
Cati Solivellas, Teresa Vallicrosa, Santi Pons, Jordi Coromina, Jordi Andújar,
Mercè Espelleta i Bibiana Schönhöfer.

Ayudante de dirección: Ingrid Marín / Vestuario: Miriam Compte /
Escenografía: Sebastià Brosa / Iluminación: Kiko Planas / Música: Joan Vives /
Caracterización: Toni Santos / Regiduría: Montse Alacuart.


En 1999 un grupo de mujeres maduras, miembros de una asociación de mujeres de un pueblecito de Yorkshire, se convirtieron en fenómeno mundial al publicar un calendario con sus desnudos, en honor a John Baker, el marido de una de ellas fallecido por leucemia el año anterior.

A raíz del fenómeno surgieron la película y la obra de teatro. Nunca las quise ver. Me parecía que todo lo que se podía explicar de dicho fenómeno quedaba suficientemente bien retratado en prensa y la historia no me daba para más.

Pero esta semana me tocaron en un sorteo entradas para ir a ver la obra, y a caballo regalado... Así que ahí nos plantamos ayer, sin ningún tipo de expectativa. Y salimos encantadas. Una obra que te lleva de la risa a la lágrima sin pecar de melodrama. Es una lágrima que resbala por la mejilla mientras no puedes dejar de sonreir, mientras sigues de buen humor. La frescura de las interpretaciones, el buen ambiente que te llega al patio de butacas, el imaginarse la situación en un pueblecito de Inglaterra, con una cultura emocional y social mucho más rígida que la latina. Y la manera de tratar la muerte como un tránsito y el seguir viviendo como un homenaje. Porque nadie quiere que sus familiares se queden encerrados en casa llorando las penas, sino que lo que les deseas es que celebren la vida que aun les queda.

Y en esas nos encontramos a este grupo de amigas. La líder, que se alía con John y le ameniza el tratamiento imaginando un calendario con el que divertirán a amigos y familiares cuando él mejore. Y que a pesar que ello no llega a pasar nunca, ella se empeña en llevar adelante el proyecto, apoyada desde el primer momento por la mujer de John, mujer de fortaleza y sonrisa aplastantes. Tenemos a la hija del vicario, madre soltera, que no sabe si debe seguir saltándose convencionalismos. A la señora más mayor, orgullosa de su edad y de lo que le ha deparado la vida. La más insegura que con la liberación que le da el posar desnuda se libera de una vida que no le es satisfactoria. La más joven y descarada, a la par que amiga del buen vino, que siempre pone una carcajada y un punto de picardía a las reuniones. Y para enrarecer el ambiente, aparece de vez en cuando la señorona inglesa, que nunca debió entender qué le había pasado a las mujeres de su pueblo. Y a todas ellas las acompañas durante dos horas en una aventura de amistad y cariño, de encararse con la vida y sobreponerse de los golpes con optimismo, de disfrutar del sol y de las flores, y de sobretodo, hacerlo juntas.

Y lo mejor de todo, saber que mientras su objetivo era vender los suficientes calendarios para poder comprar un nuevo sofá para la sala de espera de oncología, para que los familiares de los pacientes en tratamiento no se dejaran ahí la espalda, recaudaron hasta el límite de poder donar para investigación, y que miles de familiares de enfermos y fallecidos por cáncer, encontraron entrañable la situación y decidieron, como ellas, que mientras haya vida, hay que sonreirle.

"Yo no tengo ningún problema con mi edad. En todo caso, quizás mi edad haya tenido algún problema conmigo."

martes, 16 de octubre de 2012

Lo imposible


DIRECTOR
Juan Antonio Bayona
GUIÓN
Sergio G. Sánchez
MÚSICA
Fernando Velázquez
FOTOGRAFÍA
Óscar Faura
REPARTO
Naomi Watts, Tom Holland, Ewan McGregor, Marta Etura, 
Geraldine Chaplin, Oaklee Pendergast, Samuel Joslin, Dominic Power, 
Sönke Möhring, Olivia Jackson, Natalie Lorence, Nicola Harrison,
Bruce Blain, Johan Sundberg, Teo Quintavalle, Jan Roland Sundberg
SINOPSIS
"María, Henry y sus tres hijos pasan las vacaciones de invierno en Tailandia.
Una mañana, mientras se encuentran en la piscina, un terrible rugido emerge 
del centro de la tierra. Largometraje sobre el tsunami que azotó el sudeste 
asiático en 2004."



No soy muy fan de las películas de catástrofes. Pero “Lo imposible” tiene una muy buena promoción. Empezó con un trailer impactante. Unos actores que el público siente cercano pasándolo mal. Y siguió con unas buenas críticas, más la reputación que la precede de gente desmayándose o yéndose de la sala.

¿Me he angustiado hasta el límite del mareo? Sï. Pero no en el momento que tocaba, si no pasada toda la acción, al relajarme. La película arranca de manera brutal. Naomi Watts, ya experta en tsunamis, recibe por todas partes. Y el hijo mayor, único que queda con ella, ha de retirar la mirada en más de una ocasión para aguantar con el estómago entero. Las historias ajenas a esta familia quedan desdibujadas. Se cuenta la de ellos, guste o no, y el resto son meros acompañantes a los que no puedes evitar compadecer cuando la cámara acaricia.

La versión doblada la desmejora bastante. Me encuentro con un Ewan McGregor que no relaciono con el actor que yo siempre veo, por serme desconocida esa voz. También desmejora la película el cambio de ritmo. Es como ver dos películas: la de la catástrofe, y la odisea familiar. Pasas de la tensión total al drama. Drama con mayúsculas, de ese acompañado con música que incita a llorar. El cine se llena de lágrimas y mientras lo observo, pienso si habrá alguna especie de programa genético que nos solidarice con el llanto, igual que hace con el hambre y el sueño. Pero aunque diga que esta división en dos partes tan bien diferenciadas la desmejora, no por ello deja de valer la pena. Porque a esa altura del metraje ya te gustan y quieres que acaben bien, por lo que sigues su trayectoria entre las víctimas sin protestar, con toda la atención del mundo.

Tras un verano insulso, se acerca el invierno, y la cartelera se activa. Me han gustado los cuatro trailers anteriores al film (ya llega El Hobbit!!!) y programo mi mente para intentar no perderme demasiadas películas. Aunque la economía no acompañe, siempre puedo, como hoy, ahorrar 8€ al verla en mi pueblo en versión doblada y permitirme pasar dos horas entretenidas olvidándome que existe el mundo del politiqueo. Y que ahora trabajo para él.

“Cierra los ojos y piensa en algo bonito”


Conversación escuchada a la salida: “A mí lo que realmente me ha emocionado, ha sido pensar que hay gente que paso por eso... “ (No sé cuál es la finalidad de la película, pero emocionar por la paz mundial, lo dudo...) Mode cruelyprepotente_on

jueves, 11 de octubre de 2012

Sinister


DIRECTOR
Scott Derrickson
GUIÓN
Scott Derrickson, C. Robert Cargill
MÚSICA
Christopher Young
FOTOGRAFÍA
Chris Norr
REPARTO
Ethan Hawke, Vincent D'Onofrio, James Ransone, Fred Dalton Thompson, Clare Foley, Victoria Leigh.



SINOPSIS
"Un periodista viaja con su familia a lo largo y ancho del país para investigar terribles asesinatos que luego convierte en libros. Cuando llega a una casa donde ha tenido lugar el asesinato de una familia, encuentra una cinta que desvela horribles pistas que van más allá del esclarecimiento de la tragedia."


Hoy, de nuevo, lo mejor ha sido el ambiente de Festival. Colas en las que la gente que me rodea repasa las películas vistas ayer mientras yo tomo nota mental y me río con sus comentarios, carreras hacia los asientos, aplausos tras la primera escena y también cuando justo en la mitad de la película se va la luz y nos quedamos a oscuras. Cri-cri cri-cri. Casi 15 minutos para cambiar la lámpara fundida. Y es que la tormenta y los cambios de tensión no han querido perderse el Festival de cine fantástico de Sitges y a las 12h han decidido participar en la ambientación.

“Sinister” cumple con el objetivo de mantener al público tenso y aportarle un par de sobresaltos. La historia no es nada original y la narrativa lineal te lleva a ver venir el final sin sorpresas. Por fin, una casa que no da miedo nada más verla: funcional, familiar, colorida. No tiene porqué ocultar nada extraño. A priori. Como en toda película de terror me sorprende la manía de investigar ruidos en la casa sin encender una sola luz. El protagonista solventa el problema alumbrándose con si Iphone. Recursos no le faltan. La ambientación, la música y un Ethan Hawke que se va viniendo arriba a medida que pasa el metraje nos mantiene dos horas pegados al asiento. Nada que decir del resto del reparto, meras comparsas del único protagonista. Es como estar viendo un monólogo. Todo el peso de la película recae sobre él y sobre una serie de Super8 que van abriéndonos a todos los ojos ante una respuesta terrorífica que lleva a un final esperado.



miércoles, 10 de octubre de 2012

Despropósitos de octubre (I)

Cuando la educación pasa a ser privilegio de los ricos. Cuando los maestros se sobresaturan de trabajo porque la calidad ya no es importante. Cuando nuestros jóvenes serán incultos en manos de gobernantes corruptos, evidentemente, es vital que el Ministro de Educación y Cultura se preocupe y busque soluciones. Gracias sr. Wert.


http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/10/espana/1349858437.html

martes, 9 de octubre de 2012

Asco, aburrimiento y vergüenza

Mis días hace semanas que se caracterizan por un estado totalmente apático, donde destacan el asco, el aburrimiento y la vergüenza.

Asco cada vez que leo algo en contra de los catalanes. Lo último, que matamos a Jesucristo. Ya no podemos hacer las cosas peor. Asco hacia los políticos españoles. Señores que en la Rioja y en Extremadura (entre otras) se suben al estrado para insultar y decir que debemos seguir dándoles dinero, en lugar de tener el valor de mirar a sus ciudadanos a los ojos y explicarles por qué en su comunidad hay déficit, en qué se han gastado ellos el dinero que ya recibieron, por qué la gente está en paro, pasa hambre y necesita el dinero de Cataluña. Esto es una guerra con Madrid, no se trata de alimentar al hijo tonto. Y desde luego, si hay centralismo, no se nos puede tratar como a la madre trabajadora. Tal como lo veo yo ante ese discurso, o se pide por favor, o si te gustan tan poco los catalanes, alégrate si se van. Me imagino a los pedigüeños de la gran ciudad: “Eh, tú, yuppie repeinao y tontolculo, ¿me dejas un euro para llamar por teléfono por mis cojones y te apartas de mi vista que eres subnormal?”

Asco cada vez que oigo a Mas, a sus seguidores, y a cualquier político catalán. Después de incumplir (como todos) el programa electoral, y para disimular y hacernos olvidar que han habido recortes, que la sanidad se ha ido a la mierda, y que sí, señores, Barcelona ha vivido por encima de sus posibilidades (no los ciudadanos, estos, como siempre, los que pagan), creyendose Suiza pero a sueldos ridículos, hablan de la independencia, porque toda la culpa es de los españoles. Ni los peajes, ni los impuestos mucho más altos que en España, ni los consulados ni... La culpa de Madrid. Y punto.

Aburrimiento de escuchar cada día lo mismo, mientras espero que los que aun tienen dinero pero se dedican a echarse la culpa unos a otros, reconozcan lo mal que lo han hecho, y se pongan a solucionarlo. Pero esto no pasará. Porque todos hemos bajado el nivel de vida para que ellos puedan mantener el suyo.

Vergüenza. De la tierra donde nací, de la gente con la que la comparto, que permite que el sr.Mas cree una cortina de humo hablando de lengua, tradiciones y represión, sin explicar que son ellos los primeros que nos han robado, que nos han mentido y quienes nos han llevado a la ruina. Y se le da la razón. Es más fácil eso que pensar que estamos vendidos. Porque señores/as, lo estamos, pero no a Madrid. Nuestro principal problema, como en el resto de España son las mentiras políticas, la corrupción y la impasibilidad a la hora de hundir y manipular al pueblo siempre y cuando ellos no pierdan ni un privilegio.

Vergüenza del resto de España, comunidades que he visitado, en las que he vivido y que adoro. Gente que se ha dejado convencer que somos terribles. El real problema de el Gobierno Español y los que queremos su ruina. En serio, entre Rajoy y los catalanes (excluyendo a los políticos) ¿de verdad creeis que nosotros somos los malos?

Y así pasan ahora los días. Sin ganas de informarme, de leer, de comprobar cada nueva manipulación de nuestros queridos políticos, que en diciembre serán los únicos que no habrán pasado ni un sólo mes pensando si pagarán el alquiler o la hipoteca, y que se habrán ido juntos de mariscada a planear la siguiente cortina de humo para poder seguir robándonos mientras nosotros nos insultamos y miramos a otro lado. Y cómo la población, de uno y otro lado, da credibilidad a la sarta de gilipolleces que nos han vendido, mientras sanidad y educación, calidad de vida, tranquilidad, el dormir por la noche van desapareciendo, siempre por culpa de otra comunidad autónoma, que si te fijas un poco, lo está pasando igual de mal que la tuya. Sólo hay que fijarse dónde está el dinero, y quién va a poder pagar la educación de sus hijos. Bienvenidos a la época feudal. Modernizada, eso sí, que no hay pasto para mucho caballo. Que vengan los tanques, pues.


"No subestimes nunca el poder de la negación" (American Beauty)




Cosmopolis





DIRECTOR David Cronenberg
GUIÓN David Cronenberg (Novela: Don DeLillo)
MÚSICA Howard Shore
FOTOGRAFÍA Peter Suschitzky
REPARTO Robert Pattinson, Sarah Gadon, Paul Giamatti, Samantha Morton,
Juliette Binoche, Kevin Durand, Emily Hampshire, Patricia McKenzie,
Mathieu Amalric, Jay Baruchel, Abdul Ayoola, Gouchy Boy, George
Touliatos, Philip Nozuka, K'Naan
   
        

   
SINOPSIS "Los disturbios recorren Nueva York, la era del capitalismo se acerca
a su fin. Eric Packer, un joven multimillonario, planea cortarse el pelo
en su barbería favorita en la otra punta de la ciudad.
Recorriendo Manhattan en su limusina, por la que van pasando su mujer,
sus socios y sus amantes, Eric descubre que alguien quiere asesinarle
a la vez que el caos se apodera de su imperio."




Dios salve a Cronenberg. Y si está ocupado, ya se encargan de ello los críticos, dando altísimas puntuaciones a una película que no consigue ni un buen comentario entre el público de a pie, aquellos que salimos de la sala sin entender qué les pasó en Cannes y cómo nos hemos dejado vender la moto.

El motivo de comprar la moto estaba claro: Cronenberg. Uno de los directores que más tensión puede transmitir con una película. Sensaciones viscerales provocadas por las reacciones viscerales de sus personajes. Por la sinceridad y claridad de la naturaleza humana en situaciones extremas. Así que aunque me sorprendiera casi negativamente con “Un método peligroso” dejándome a medias, siempre a punto... Pero no. Como decía, aun así no pensaba renunciar a su última película. Hacerlo no habría sido mala idea.

Quien lo justifica y defiende (habiendo abandonado la sala a los 20 minutos) dice que es por seguir al pie de la letra el libro. Pues debe ser un libro muy pretencioso, como los personajes de esta película. O su mismo director. Aun así, por muy asépticos, anormales, desencantados de la vida que sean estos personajes, no habría estado de más ponerles algo de sangre en las venas. No sólo lo que dicen, si no cómo lo dicen, te traslada a una tarde encerrados en una casa con más porros de los que nadie aguanta. Ritmos lentos, adormilados, frases incoherentes... Con esto se refleja la caída, el cómo alguien se desmonta poco a poco. O se intenta reflejar. No puedes dejar de pensar en todo el metraje que han fumado algo, que no saben lo que dicen y que al día siguiente no recordarán nada.
Si has entrado sobrio y sin fumar a la sala (cosa frecuente, espero) te sientes desplazado de las conversaciones, no las entiendes y sabes que no es por tu culpa, como cuando sales de fiesta y eres el único del grupo que no bebe. Por mucho que los críticos intenten convencerte de lo contrario.

Una buena idea, un gran planteamiento, perdidos en medio del ritmo y la apatía de los personajes. Un buen final, con 20 minutos que por fin te enganchan. Aunque no sepas porqué o cómo se ha llegado a esa situación. Y si lo sabes es porque lo has intuido e interpretado, así que nadie asegura que tu certeza sea real.

Y así piso por primera vez un festival de cine. Y no me quejo, me ha valido la pena. por el ambiente, las discusiones sobre cine que tanto echo de menos desde que perdí a mi cómplice más cinéfilo, la compañía y porque suelo sacar cosas buenas de casi cualquier película y pocas veces me quejaré por sentirme timada. Pero prefiero no escribir aquí los puntos positivos, que han sido más subjetivos que otra cosa, no vaya a animaros a ir al cine y perder diez euros así como así...

«La rata deviene moneda de curso legal».


sábado, 29 de septiembre de 2012

Mátalos suavemente


Director y guión: Andrew Dominik
Reparto: Brad Pitt, Richard Jenkins, James Gandolfini, Ray Liotta, Sam Shepard, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn, Garret Dillahunt, Max Casella, Bella Heathcote y Vincent Curatola
Sinopsis:"Tres criminales no demasiado inteligentes deciden atracar una partida de póker relacionada
con la mafia haciendo que esta entre en bancarrota. Jackie Cogan es un matón a sueldo contratado por
el hampa para dar caza a los atracadores y restablecer así el orden. "
 
 
 
 

 


Parte como una película de las de Guy Ritchie, y se pierde por el camino como en su momento perdió Drive.

Desde una de las mejores escenas de violencia de los últimos tiempos, una paliza que te hipnotiza a la vez que quieres cerrar los ojos, a un gran fracaso del guión en forma del personaje de James Gandolfini, que no aporta nada a la película, rompe el ritmo, corta la historia y aburre al público contando su vida que a nadie interesa. Lo sitúan justo en el centro, despistando del enganche que un buen inicio ha conseguido y dificultando el seguimiento una vez este ha desaparecido de la pantalla, porque ha aburrido tanto que sólo quieres que se acabe.

¿Y si cortamos estos 30 minutos de personaje prescindible? Asesinos, mafia que no quiere mancharse las manos, no de sangre, si no de mocos y babas. Un trabajo como cualquier otro y que el que lo realiza quiere correr los mínimos riesgos profesionales posibles. Un par de idiotas metidos en un mundo que les va grande perseguidos por el único inteligente de la película, pero con demasiada empatía para zanjar asuntos de manera directa. O eso parece hasta casi el final.

Como Drive, plantea situaciones límite, con altas dosis de violencia, desde un punto de vista de silencio y normalidad, de ver cómo salpica la sangre desde la distancia, sin dejar de hablar de asuntos domésticos que parecen fuera de lugar.

Pero insisto en la irrupción el la mitad de la cinta de James Gandolfini que hace que el público se disperse, se aburra y la película no cale como debería y no deje una idea clara de qué intenta transmitir. Salir del cine sin nada que comentar, sin poder decir lo que es un acierto o un fallo, si ha merecido la pena el gasto más allá de la buena compañía (que no) y si la recomendaría aunque fuera bajada de internet. Rápidamente olvidada se te graba en la cabeza el tostón central.

Eso sí: violencia con escenas de supuesta profundidad esperitual... Triunfo entre críticos y gafapastas asegurado. Que se lo pregunten a Drive.



“América no es una nación;es un negocio”

lunes, 27 de agosto de 2012

Raices


Se dice, se comenta, se rumorea, que todos tenemos y sentimos nuestras raices. ¿Pero dónde están estas? ¿Donde naciste? ¿Donde nacieron tus antepasados? ¿Donde has formado tu hogar y has sentido el suelo atravesado por éstas, arraigándose, diciéndote que estás en casa?

Creo que lo más aceptado es pensar que es de dónde se nació, igual que los árboles nacen a partir de las suyas. Pero ¿qué pasa si como yo, desde que tengo uso de razón, la ciudad que me vio nacer me empuja hacia fuera? ¿Si me siento expulsada? Entonces busco dónde asentarme. Sin prisa, probando. Y descubro que el comentario que un amigo me hizo hace años, y en su momento me sorprendió, quizás no estaba tan alejado: “No serás feliz en ningún sitio. Eres una persona nómada”. Y así me he sentido casi siempre: de paso.

Cuando hace 6 años me trasladé, pensé que por fin había encontrado mi Casa. Así, en mayúscula. Y cuando la sensación empezó a durar meses, sin que mis pulmones protestaran, creí que podía ser definitivo. La tranquilidad. El hogar. Pero las cosas se torcieron, y mi alma no las pudo resistir. De nuevo aparecieron las ganas de correr. De huir. Quizás hacia adelante, pero huir al fin y al cabo.

Nuevo pueblo, nueva gente, nueva vida. Al mes sé que no es mi hogar. No me saldrán raíces. Y quiero flotar, pero no tengo medios. Estoy en una prisión. Me cuesta un año considerar esa prisión algo parecido a mi casa. Y cuando por fin lo consigo, hago una visita a esa ciudad, esas calles que sin duda, son las únicas a las que en mi vida he llamado Hogar. Y no me siento en Casa. Eso me confunde. Pienso que algo o alguien me ha cortado las raíces. Soy una planta muerta. Pero no me pone triste. Porque aunque no me siento igual de bien en los sitios que antes eran mi ungüento, me sigo sintiendo en calma y feliz con la gente. Quizás las personas sean mis raíces. Y por eso sea nómada. Porque mis raíces, posiblemente elásticas, quedan atadas a vosotros y vosotras, pero me permiten moverme de pueblo en pueblo. Y no las soltáis. Y siempre que tengo miedo, o simplemente ganas de veros y echar unas risas, ahí estáis. Y las separaciones son cada vez más duras. Pero ahora la pena no me entra cuando el AVE arranca. Es ya camino a la estación, cuando se prevé el final, cuando se acerca el único abrazo que en 10 días preferiría no tener que dar.

"Podríamos hacer como si fuéramos a vernos mañana... aunque sea mentira." (El sexto sentido)



jueves, 16 de agosto de 2012

Brave (indomable)


“Brave (Indomable) cuenta la historia de Mérida, una excelente arquera que es la impetuosa hija del rey Fergus y la reina Elinor. Dispuesta a encontrar su propio camino en la vida, Mérida desafía una ancestral costumbre sagrada de los señores de la guerra (el gigantesco lord MacGuffin, el malhumorado lord Macintosh y el cascarrabias lord Dingwall). El comportamiento de Mérida desencadena sin quererlo el caos y la furia en el reino."

Con los años me he ido haciendo fan (casi) incondicional de Pixar. A pesar de que en esta historia se acerca demasiado a  Disney, rozando peligrosamente sus extremos moralismos que sus historias reflejan. Su afán de educar en las tradiciones, incluso cuando la protagonista es una rebelde. Siempre estoy segura que me la han colado por algún lado. Nunca han sido amigos de la personalidad independiente, y no creo que empiecen a serlo ahora. Incluso alguien al salir de la sala comentó que había pasado la película esperando la aparición del príncipe. Y es que no, ya no nos fiamos.
Pero aun así, son los reyes de la animación. Sus personajes se salen de la pantalla (no, no la he visto en 3D). Sus expresiones transmiten emociones y las miradas de los personajes te lo dicen todo.
A esta le sumamos los paisajes escoceses. Naturaleza en estado puro. Los vaivenes que provoca el viento, que casi puedes sentir. No entiendes porqué no hueles ese césped desde tu asiento.
Un inicio magistral. Una presentación de los personajes sublime que te explica sus inicios, qué les hace felices, qué reacciones puedes esperar. La historia tiene un buen guión, pero se acerca demasiado a los cuentos de hadas para ser perfecto. Y por eso se la critica, porque se aleja de la línea de las Toy Stories o de Wall-e. Pero hay que verla como lo que es y disfrutarla. No podemos esperar siempre lo mismo, y quejarnos después cuando nos aburra. Han arriesgado, y les ha salido bien. La pelirroja entrañable de los pelos locos y su familia, se ganan más de una sonrisa. 
Eso sí, si vas a verla, que sea por: a. los efectos, b. una historia ñoña. No esperes el humor tronchante de otras producciones. Esta vez, ha tocado película tierna. 


Y así inicio mis vacaciones en Madrid. Días de reencuentros, de tranquilidad y buenrollismo. De comer, beber, bailar. Porque es verano. Porque son fiestas. Porque estoy, temporalmente, en casa.

martes, 7 de agosto de 2012

Ice Age 4

Ice Age 4 como final de fiestas. Unas fiestas abstemias por culpa del antibiótico. Un antibiótico que no hace efecto, teniéndome congelada en un perpetuo catarro, que no me deja respirar, ni dormir, ni... Unas fiestas en las que a pesar de beber agua, recupero la adolescencia, las pandillas, los escarceos, esos “el día siguiente” incómodos y a la vez divertidos. Conciertos esperados. Primera vez que veo a Pastora. Activa, divertida, contagian su alegría. Reencuentro con Hotel Cochambre y pierdo la poca voz que había recuperado. Billar. Dardos que quedan pendientes. Rosas rojas y cubos de agua. Castillos de fuegos artificiales desde la playa y retirarme antes de tiempo porque la fiebre me arrastra a la cama. Por suerte (o confusión) siempre nos queda dormir. O dejar que nos despierten. Y todo esto acompañado por los reencuentros. Conocer a una prima que ya se ha hecho adulta. Y no echar de menos a su hermano. Desilusionarte por nuevas amistades que caen antes de forjarse y alegrarse por las que han vuelto.

Y de todo esto, dos días después, quedan la fiebre, la afonía, y las amistades más consolidadas. Las que se fueron durante las fiestas, es difícil que vuelvan. Y las que sólo tenían que ver con estas fechas de horarios descontrolados, quizás no las reencuentre hasta carnaval. Y con todo, ha valido la pena.

Tras dos días encerrada en casa intentando (inútilmente) recuperarme, he bajado al cine a ver Ice Age 4. Sin grandes expectativas, ya que la tercera me defraudó bastante, me siento grátamente sorprendida al ver recuperarse (eso sí, sin sorpresa ni novedad ninguna) la personalidad base de cada personaje, sin diluirse por nuevos secundarios que pretendan quitarles protagonismo. Los mismos chistes, los mismos diálogos, que cumplen a la perfección la función de dar el entretenimiento que se espera, sin gastar energía en intentar innovar. Mucho mejor que la anterior. Lo que no quiere decir que valga la pena pagar para verla.


miércoles, 25 de julio de 2012

El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises)

GUIÓN Christopher Nolan, Jonathan Nolan (Historia: Christopher Nolan, David S. Goyer. Personajes: Bob Kane)
MÚSICA Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA Wally Pfister
REPARTO Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Juno Temple, Matthew Modine, Josh Pence, Nestor Carbonell, Brett Cullen, Tom Conti, Aidan Gillen, Cillian Murphy, Liam Neeson, Ben Mendelsohn

  


Para quien no ha visto la película: esta vez y sin que sirva de precedente, SÍ SPOILER. Si la quieres ver y no saber qué pasa de antemano, vuelve otro día, cuando hayas salido del cine.

Han pasado ocho años desde que Batman asumió la culpa de la muerte de D.A. Harvey Dent, y pasó a ser un héroa a convertirse en un fugitivo.

La leyenda renace. Un título que marca la línia principal del argumento de esta tercera entrega del super héroe más oscuro y atormentado que nos han presentado. Un Christian Bale en estado de excelencia, Batman donde los haya. Un personaje roto, ajado, escondido y débil, que con el paso del metraje debe recuperar no sólo la fuerza física, sino también la mental. Combinar esa amargura con la esperanza, y mezclarlas con la ira de base de la que surgió el personaje, y sin dejarse un poco de miedo. Sino a morir, al menos, a fracasar.

Una Catwoman que sorprende. Nadie espera que la flojucha Hathaway haga nada bueno con este personaje. Pero la convierte en la mejor hasta ahora. Fuerza y sensibilidad a partes iguales. Un muro donde esconde esta segunda, que sólo se muestra a los espectadores, pero nunca a los que comparten plano con ella.

Tras la sorpresa que el anti héroe no sea “Dos caras” (es lo que tiene ir al cine sin haber visto/leido/escuchado nada, dispuesta a ser sorprendida), un malo que tiene muy difícil competir con el alucinante Joker de Heath Ledger, que no he podido olvidar en los cuatro años pasados desde su aparición. Aquí el villano no parece ser un personaje descontrolado y movido por impulsos psicópatas como aquel, pero tampoco muestra mucho más equilibrio mental. Una bestia de fuerza bruta, que rozándote con la mano en el hombro puede hacer que tiembles de punta a punta. Con un plan calculado, arrasa con lo que se le ponga delante, con una crueldad acompañada por un físico imponente, con el que rompe a cualquiera como si fuera de mantequilla. A cualquiera. El “crack” de Batman que nos pone a todos los pelos de punta.

Una Marion Cotillard pésima. Un personaje soso, mal doblado (en serio... ¿alguién escuchó cómo había quedado antes de pasarla a salas?), y en la peor interpretación de la trilogía. Esperaba mucho de ella, y entre el guión corto que le han pasado y lo poco que ha sabido impregnar al personaje de vida e interés, sería totalmente prescindible si no fuera lo contrario para uno de los giros argmentales que hacen que Nolan me enamore. He de reconocer que no me esperaba el curso de los acontecimientos. Pero un personaje tan importante como el de Marion, que nos enlaza con “Batman begins” y resuelve muchos misterios, pasa por el metraje sin pena ni gloria, para acabar muriendo de una manera patética y poco natural, que parece una parodia de un payaso de clown, sin realismo ni credibilidad.

Un ritmo totalmente variable. La película, de casi tres horas, se toma su tiempo para presentar las historias, dar pasado a los personajes, y presentar la actualidad de los ya conocidos. Exposición de emociones y relaciones, que contrastan con momentos de acción trepidantes.

Un Joseph Gordon-Levitt que sustituye a Batman durante su cautiverio y que la revelación final de su verdadero nombre completo hace que saltes en la butaca y te maldigas por no haberlo pensado antes. ¿Si no de qué iba a tener tanto protagonismo? Desde el momento en que le dice a Bruce Wayne que sabe quién es, que lo reconoce por la mirada, debí haberlo sospechado. Pierdo facultades con el tiempo, y Robin me coge desprevenida.

Y un final redondo. Batman, por curso natural, está destinado a morir, simplemente por la falta de miedo a hacerlo, y por su humanidad. Oscura y atormentada, pero humanidad al fin y al cabo. Pero no aquí. No en esta trilogía, y con toda la gente entregada a la pantalla. Aunque parezca el final obvio para este personaje, no le ha llegado la hora. Simplemente pasa el testigo y cumple un sueño de Alfred, poco presente en esta tercera parte, pero muy importante a nivel emocional. Batman no muere, y Bruce Wayne empieza a vivir.

Lo dicho: final redondo.

lunes, 23 de julio de 2012

"Havaneres"

“La habanera es un género musical de los denominados “de ida y vuelta”, que se origina durante el siglo XIX en los indianos, marineros y emigrantes retornados de Cuba que cantan con nostalgia recuerdos de aquella tierra. Generalmente se interpretaban en las tabernas, y musicalmente tienen su origen en ritmos caribeños.” (Viquipèdia)

A pesar de ser canciones en tempo lento, que no me suele enganchar, y letras melosas y poéticas que suelen hacer que desconecte, me gustan las noches de habaneras. Porque las habaneras no son sólo las canciones. Son los recuerdos y el ambiente. Recuerdos de pasear por Andorra con mis abuelos y sus amigos cuando era pequeña. Ambiente marítimo. Siempre luz de anochecer, brisa marina, palmeras. Gente sonriente y relajada.

Ayer fue una de esas noches. Cuando ya entraba en casa dando el día por acabado, una propuesta para ir a ver “castells”. Sólo dos y sustituimos la cultura por terracita y cerveza. Había mucho de lo que ponerse al día. Y poco rato después, cuando el sol ya había caído, de fondo, Havaneres. Nos acercamos despacio, tranquilas, buscando nuestro sitio. Y soy transportada a esos años de infancia, cuando mis abuelos las cantaban entre el público, mirándose a los ojos, cogidos de la mano. Soy consciente por primera vez en días del aire que sopla desde el mar, y que he aprendido a ignorar. Del silencio que hay más allá de nuestro pequeño rincón. De la burbuja de paz que creamos. Pienso que es una sensación difícil de transmitir si no la has vivido nunca. Difícil de creer cómo puede una actividad mayoritariamente seguida por gente de la tercera edad hacerte sentir tan relajada, y casi feliz. Y por unos minutos, me olvido que hace más de un año que me siento fuera de lugar. Por unos minutos me parece estar en casa. Sensación que se rompe al cruzar la barrera de la burbuja formada, pero que durante unos instantes, me devuelve la paz.




"El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (American History X)

sábado, 21 de julio de 2012

Prime Time

Dirigida por Martí Torras
Interpretada por Paula Blanco, Dafnis Balduz, Ferran Vilajosana y Àngela Jové.

"Tres fotógrafos entran en una casa abandonada para lanzar algunas fotos. Son dos chicos quienes se dedican a esto habitualmente y la chica se ha sumado hoy a la excursión. Son exploradores urbanos y han roto una ley impuesta por ellos, no entrar nunca sin permiso en una casa abandonada, ni forzar ni romper nada para entrar.
Los exploradores urbanos entran en cualquier lugar abandonado con el fin de coleccionar imágenes para recordar la gente que vivió allí y las circunstancias en que lo hacían.    "

Ayer, a pesar de estar en la pre-muerte por puro agotamiento, acabé en el teatro. “Prime Time”, de la que nunca había oído hablar, me había llamado la atención. Ya cancelé la semana pasada la reserva por no tener fuerzas, y esta era mi última oportunidad, ya que el domingo la sacan de cartelera.

Así que después de mis 105 horas laborales, pasé por casa de mis padres a reponer fuerzas, y a las 21:00 estaba sentada en la sala Muntaner. Me gusta esta sala. Siempre me ha hecho vibrar. Desde retorcerme las entrañas con “Bent” hasta dolerme la tripa de reir con “Los modernos”. Siempre la máxima expresión de las emociones.

Esta vez también fue así. A pesar de llevar todo el día con una lágrima intentando saltar, no pensé que en el teatro le dieran más fuerza. Pero entre otras cosas, en esta obra se habla de la enfermedad de una madre, de los años de hospital, y de su muerte. Y es un tema que suele ponerme un nudo en el estómago.

Al principio me llevé una desagradable sorpresa: el decorado, es, sino el mismo, igual al de “Gata sobre tejado de zinc caliente”, y la primera escena es una señora que cruza la habitación y bebe un whisky. Mi mente grita “¡Huye!” al recordar la patochada con la que se cargaron un clásico hace casi dos años, pero tres actores aparecen llenos de vida (no como los zombies del anterior montaje) y con un guión y un ritmo que facilita estar atenta y no pensar en la lista de la compra. Se explica, con cuatro grandes interpretaciones de las que ya echaba de menos y desde diferentes puntos de vista y registros, haciéndote oscilar entre la angustia, la ansiedad, el llanto y la carcajada. Como único “pero”, los cambios de registro, acompañados normalmente por un cambio en el tiempo y a veces lugar (excelente el concurso televisivo, carcajadas a su irreverencia) puede despistar al espectador que necesite algo de linealidad para seguir un argumento. Pero como siempre que una obra de teatro me arranca algo de manera visceral, yo salí encantada.

“Soy lo que soy por tu culpa, madre. Soy lo que soy gracias a ti... Madre”


jueves, 19 de julio de 2012

Critiqueo

Vivimos en la era del critiqueo. Un “hobby” que en principio no parece peligroso, aunque bastante insano, pero si le sumamos la malicia natural de la gente, y espolvoreamos una mezcla de morbo y aburrimiento, acaba siendo como mínimo, molesto.
Y con un grupo aficionado al noble arte de encontrar defectos en los demás he topado. Eso sí, sin ser capaces de ver los propios. ¡Y pobre del que intente hacerles ver su no-perfección!

Iniciamos la sesión con la comida que cada día el cocinero ofrece a niños y monitores. El menú no es adecuado. Ni el estilo. Ni las especias... Pero de todos estos habladores, sólo dos son coherentes y empiezan a traer fiambrera. El resto cada día aceptando la comida para dedicarse a sacarle fallos (oído hoy: uno de P3 lo habría cocinado mejor)

Pero cuando se acaba la carnaza en este terreno, se empieza a atacar a otras personas. Gente ajena al equipo consolidado durante el curso escolar y cruelmente invadido durante el Casal por personas externas, trabajadores y lo peor: gente de prácticas. Esta última plaga invasiva funciona de manera curiosa. Lo primero que debe quedar claro y que debe cuchichearse cada vez que nos den la espalda, no olvidando arrugar la nariz al hacerlo, es que son unos “empanados”. Con esta característica como base de la personalidad, está claro que no es necesario en perder tiempo explicándoles cómo funcionan las cosas (tampoco nos molestaríamos en esto con los nuevos trabajadores, que sustituirán la falta de información por imaginativa y años de experiencia). Aún así, como todos sabemos que la verdadera función de los practicum es quitar de en medio las labores non-gratas, no sólo les serán encomendadas, sino que las harán solos mientras que el resto, ilocalizables, se ocupan de sus cosillas. Y cuando lo hagan mal o les pierda el despiste, pues nada, a criticarles.

Y pobre del trabajador externo (sí, yo, para boca la mía) que ose salir en defensa de los pequeños topillos invasores, cuando al ser preguntado el equipo por la coordinadora responden que “la gente no sabe qué debe hacer en cada momento por desinterés y no haber interiorizado la programación”.
Decirles que falta traspaso de información, que las normas básicas no están en la programación y que si todos los monitores “oficiales” se van al café (a criticar, supongo) dejando sólo a un practicum se pierde el derecho a crítica cuando éste se equivoque, les rompe los esquemas. ¡Osadía! Bastante mal llevada, por cierto, y duramente (un drama) castigada con una huelga de silencio, que al no molestar a la pobre sujeta (he de decir que el día que no me abrían la puerta habiéndome visto algo sí me molesté, pero disimulo genial) se ve incrementada con desacreditaciones laborales, cosa que sí afecta más.

Pero hace tiempo, una gran (eso han dicho en alguna cadena de TV que yo lo oí) cantaora (¿Se dice/escribe así?) dio una importante lección: “Dientes, que es lo que les jode”. Por lo que ante la insistencia de vivir en el país de las piruletas por parte de la transgresora, el equipo va cediendo y aflojando el castigo. Suerte tienen de la pasota. Eso sí, la gente en prácticas no vive tan feliz y amenazan con escribir terribles memorias. A mí, sólo tienen que decirme dónde tengo que ir a testificar.


“- ¿Algo más?
- Soy gilipollas.
- ¿No pretenderás que te lo discuta” (Californication)



viernes, 6 de julio de 2012

La delicadeza


DIRECTOR David Foenkinos, Stéphane Foenkinos
GUIÓN David Foenkinos (Novela: David Foenkinos)

FOTOGRAFÍA Rémy Chevrin
REPARTO Audrey Tautou, François Damiens, Bruno Todeschini, Pio Marmaï

SINOPSIS "Nathalie pierde en un accidente al hombre del que está perdidamente enamorada. Después de una etapa de duelo, no puede creerse que el amor llame de nuevo a su puerta"

Vivo enamorada de Audrey Tautou desde que la vi en Amelie. Me pierdo en la profundidad y el brillo de unos ojos que hablan sin la necesidad de sonido. Así que a pesar de estar físicamente en las últimas, sin demasiada consciencia de en qué día vivo, no dudo en ir al preestreno de su nueva película, recuperando, al mismo tiempo, a una de mis más antiguas camaradas de cine, de paso por la ciudad.

Una gran introducción, quizás algo azucarada, pero que consigue que acompañe a Nathalie en su historia de amor. La entiendo y envidio, con una sonrisa tonta en la boca, para, de repente, ser apartada bruscamente de una utopía y aterrizar en la posibilidad que el drama se instale en la vida. Pero no sólo el dramatismo se deja ver en esta película. También la esperanza, la acción beneficiosa del tiempo (mi querido 時間) y sobretodo el sentido del humor, la simpleza de reirse de lo cotidiano. Un la Bella y la Bestia actual. Ignorar el qué dirán o dar prioridad a las opiniones de los amigos. ¿Es verdad que nos merecemos algo mejor?  

Y así, entre el llanto y la risa pasé más de una hora y media completamente entregada a la historia de una Audrey Tautou delgada en exceso, y para quien los años no han pasado en balde, pero que conserva ese magnetismo en la mirada que te absorve e hipnotiza, y que dificulta que se vea libre de este tipo de papeles: mujeres dulces, sinceras, directas y emocionales. Papeles que pocas actrices podrían salvar como lo hace ella, que da interés a películas que de otra manera, estarían condenadas a entretenernos un sábado por la tarde mientras hacemos la siesta en el sofá.



Dubte (Duda)


Autor John Patrick Shanley Traducción Joan Sallent Directora Sílvia Munt Intérpretes Rosa Maria Sardà, Ramon Madaula, Nora Navas i Mar Ulldemolins Escenografia Carles Alfaro Vestuario Berta Riera Iluminación Kico Planes Sonido Pepe Bel Producción ejecutiva Meri Notario Ayudante de dirección Montse Tixe Responsable de producción Josep Domènech Construcción d’escenografia Jordi Castells i Pascualin estructures Ayudante de escenografia Meritxell Muñoz Attrezzo Maria de Frutos Fotografia David Ruano Becaria de vestuario Núria Manzano.

Sinopsis: "El texto de Dubte, narra como una monja de una escuela de los años 60 en el Bronx esparce la sospecha que el padre del barrio abusa sexualmente de un alumno. Dubte es un texto inteligente y trepidante que habla sobre la raíz de la incertidumbre y sobre la naturaleza misma de la verdad, las mil caras de la verdad que a menudo se construyen sobre la cómoda base de los prejuicios."


duda. 1. ‘Estado de indecisión o de falta de certeza’ y ‘cosa que provoca dicho estado o lo implica’ (RAE)


Este año, a diferencia de los anteriores, decido no perderme el Grec, aprovechando que por lo que parece, sigo en Bcn. Me impulsan las ganas de ver a Rosa María Sardá, ya que el texto ya lo conozco y se me hace bastante espeso, sin serlo en realidad. Inician la obra con ruido de iglesia, y un sermón. Un sermón lo bastante largo y bien interpretado que hace que el estómago me estire, en dirección a la calle. Bastantes misas ha aguantado ya. Y al rato, se inicia para mí la obra. No hay grandes diferencias con la película. Y tampoco con el sopor y la falta de ritmo que ya en su momento esta me transmitió. Puede que sea un problema personal, ya que considero que tanto en la película como en esta obra, el texto es correcto, absorvente, directo pero dejando espacio a que cada espectador decida qué está pasando. Las interpretaciones, en ambas impecables. Pero yo no puedo evitar distraerme, e incluso en este caso, estar a punto de dormirme, aunque la culpa de esto es el exceso de trabajo y el déficit de sueño, no el aburrimiento. Quizás no sea un tema adecuado para mí. No lo bastante visceral (a pesar de lo grave). O tanto dejar entrever, tanto permitir, esconder, cuchichear, no vaya con mi personalidad. Por lo que, a pesar de haber salido encantada gracias a cuatro grandes actores, ninguna emoción me acompaña, y cuando acabo el bocadillo de la cena y voy hacia el metro, ya me he olvidado que acabo de salir del teatro, y pienso en el día que me espera...

"La duda puede ser un lazo tan poderoso y sostenedor como la certeza."


viernes, 15 de junio de 2012

"El mapa del cielo" (Felix J. Palma)

"Mi querido amigo, si alguna vez te juzgan por eso en el cielo, solo espero poder estar a tu lado para ayudarte a inventar una buena excusa."

"Pero esa existencia, que él era el primero en calificar de patética, no era voluntaria, sino inevitable. Aunque hubiera querido vivir de un modo diferente, no habría podido hacerlo: los variados espectáculos y exposiciones de la metrópoli lo cansaban y aburrían, pues aquel baldeo de emociones estéticas más que ayudarle a refinar su espíritu lo que conseguía era revelar su triste tosquedad."

"Y sobretodo supo que aquella niña tenía miedo, muchísimo miedo, porque la mujer en que se hallaba encerrada la estaba asfixiando lentamente y muy pronto no quedaría el menor rastro de ella."

"Porque si hubiera sabido que un día sería imposible soñar, no habría dejado nunca de hacerlo... No, no lo habría hecho. Habría tomado otra decisión. Y ahora no sé cómo recuperar el tiempo perdido. Por eso lloraba. Por el tiempo perdido, por los sueños perdidos... ¿Adónde van los sueños que no se sueñan [...]?"

"Porque una cosa tenía clara: él se construiría una nueva vida - sí, qué otra alternativa tenía -, pero esa vida sería lo más parecido a existir por pura inercia, porque nunca podría considerarla suya. Sería una vida reducida a lo esencial, podada de todo cuanto no fuera el acto de comer o respirar."

lunes, 11 de junio de 2012

Escena final

Toni no soporta que ella no le quiera. No se imagina la vida sin Lucía. Tenía planes: boda, niños, vacaciones en la playa, películas en el sofá... Pero ella ha preferido el riesgo, los imprevistos, no tener planes ni organización. Y así, con una decisión ajena, los suyos se han ido a la mierda. No quiere seguir adelante. No tiene sentido ni finalidad. Lo ve acercarse, calcula el momento y salta.

María tiene prisa. Ha salido tarde del trabajo y la canguro hace rato que debería haberse ido. La reunión se ha alargado demasiado y ni siquiera ha tenido tiempo de avisarla para que se pudiera organizar. Decide atajar. No oye el tren. Es el último atajo que coje.

Rebeca acaba de salir del médico. Cáncer. No puede enfrentar los meses de tratamiento por las pocas posibilidades que le han ofrecido los médicos. No podrá resistir las miradas de su familia. Prefiere saltar.

Ninguno de ellos piensa en los demás. Es su momento. Su escena final. Pero mientras, Carlos va en el tren, ilusionado hacia su primera cita. Frenazo. “Con motivo de un arrollamiento...” No se lo puede creer. ¿Quién habrá sido el inútil? ¿En qué estaba pensando? ¿Cómo podrá justificar llegar una hora tarde? ¿Se esperará ella? Pedro ha salido cansado de trabajar. No esperaba aguantar toda la jornada, tras pasar el fin de semana a base de antiinflamatorios, pero no ha sido tan duro. Frenazo. “Con motivo de un arrollamiento...” No se lo puede creer. ¿Quién habrá sido el inútil? ¿En qué estaba pensando? Los asientos empiezan a hacer efecto en sus lesiones. Carla está ilusionada. Hace un mes que compró las entradas para el teatro. La obra empieza en breve. Las entradas están agotadas para toda la temporada. Ella fue rápida. Frenazo. “Con motivo de un arrollamiento...” No se lo puede creer. ¿Quién habrá sido el inútil? ¿En qué estaba pensando? ¿En serio va a quedarse sin ver la obra? Laura vuelve del viaje. Sueña con la ducha y la lavadora. Va hablando con Pablo, que va a coger un tren en Sants. El contraste entre el que inicia unas vacaciones y la que vuelve. Frenazo. “Con motivo de un arrollamiento...” No se lo puede creer. ¿Quién habrá sido el inútil? ¿En qué estaba pensando? ¿Cuándo llegarán a su destino?

Y así es como sin planearlo, Toni, María, o Rebeca, se convierte en una de esas personas que en un ataque de egocentrismo no sólo arruinan su vida y la de su familia, sino que también trastocan cientos de ellas, realizando una gran escena final. Consiguiendo su minuto de gloria. O eso creen. Porque a la hora de la verdad, cuando reanuden el viaje del tren, Carlos y Carla hace rato que han cogido un autobús, porque ellos si tienen un motivo para seguir viviendo el día. Pedro se ha metido tanto en el libro que lee que ni se entera cuando pasa por el punto negro. Laura y Pablo están encantados del rato pasado esperando, y piensan, en silencio, cuándo será la próxima vez que se vean. Porque la vida sigue. Porque al final, su última gran escena, no ha sido más que un pequeño inconveniente en el ritmo diario de todos los demás, que cuando se acuesten más tarde que de costumbre, en lo único que pensarán es en lo poco que falta para que suene el despertador.






“Estoy solo, pero no soy el único que lo está, todos estamos solos, solos para siempre.” (Diario de un rebelde)

martes, 5 de junio de 2012

El bucle de la vida

Domingo. 8:30am. Intento leer en el tren mientras una fogosa pareja decide que no puede esperar llegar a su casa ni a un hotel, ante la atenta, divertida, y parece que satisfecha mirada de su amigo. El resto del vagón fingimos seguir enfrascados en nuestro libro, nuestra música, o esas cabezadas matinales. Unos con más éxito que otros. Pero a ellos no parece molestarles. Se bajan un par de paradas después. Ella se mira en la ventana desde la parte exterior del vagón, intentando colocar de nuevo cada pelo en su sitio.

Retomo el libro con una nueva y revitalizada concentración, y a punto de llegar a la siguiente estación, una voz masculina pregunta a la chica que va sentada detrás mío si el tren va dirección Barcelona. Ante la respuesta afirmativa, el propietario de la voz, un chaval de no más de 20 años, encamisado, con pinta de niño bien, entra en pánico y se lanza contra la puerta. Pero el silbato de aviso ya suena, y de nuevo arrancamos, mientras él grita “¡No se abre!” Le cuenta a la chica que lleva más de dos horas así, intentando llegar a su destino “pero las puertas no se abren y debo dar la vuelta”. Le pide hacer una llamada con su móvil, porque él no tiene batería y le gustaría poder avisar a su padre de que está bien. Mientras ella marca el teléfono le advierte que si se pasa la siguiente parada, ya anunciada, llegará a Barcelona. Él decide no hacer la llamada y bajar del tren. Atraviesa el vagón diciendo: “Y así llevo dos horas, de aquí para allá, pero nunca llego”. Cuando ya no está, el resto del vagón no sabe si cruzar miradas. Se escucha una voz: “¿pero ese chico tenía un problema, no?” “¿Uno sólo?”, pienso, mientras de nuevo vuelvo a mi libro.

Pero no me lo quito de la cabeza. Hace unos meses hablaba con una amiga del fenómeno de las circularidades: esforzarte hasta el máximo nivel de tu energía para acabar dando una vuelta completa y aparecer en el punto de partida. Hablábamos de los mundos laboral y formativo. De hipotecas y alquileres. ¿Pero puede una definición tan abstracta como esta concretarse en un chaval metido en un bucle de recorridos ferroviarios? ¿Seguirá en algún tren, esforzándose por llegar a un punto que nunca está, que siempre se convierte de nuevo en el principio? ¿Es lo que hacemos todos? ¿Perdemos trenes y destinos porque las puertas no se abren y algún gamberro ha robado el martillo que rompería las ventanas?


“¿No te ocurre nunca que el mundo te supera por todas partes?” (Mi vida sin mí)

martes, 29 de mayo de 2012

Sombras Tenebrosas


Director: Tim Burton
Guionistas: Seth Grahame-Smith, Dan Curtis
Actores: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham-Carter, Eva Green, Jackie Earle Haley, Jonny Lee Miller, Chlöe Grace Moretz, Bella Heathcote, Gulliver McGrath, Christopher Lee, Ray Shirley, Alice Cooper.

Sinopsis: "En 1752, los Collins y su hijo Barnabas zarpan de Liverpool con destino a América para librarse de la misteriosa maldición que pesa sobre su familia. Con el paso de los años, Barnabas, un playboy impenitente, se convierte en un hombre rico y poderoso que comete el error de romperle el corazón a Angelique Bouchard. Pero ella, que es una bruja, lo condena a un destino peor que la muerte"





Con esta película me encontré cara a cara con lo que el trailer me había prometido. Un completo aburrimiento. Aun así, no pude resistir la tentación. Tim Burton, Johnny Depp, unas semanas duras de las que necesito descansar, despejarme... En el cine no lo conseguí. Durante toda la proyección pensaba en minutos de sueño perdidos. Por suerte, un mojito a la salida, acompañado con interesante conversación y unas cuantas risas, hizo que haber salido de casa valiera la pena.

Salí de la sala buscando el motivo que me había impulsado a verla, después de un trailer que me horrorizó. La combinación Burton-Depp, que siempre me ha gustado, se ha quedado antigua. El director no es capaz de sacar nada nuevo del actor, que deja de sorprender. Éste, se siente cómodo en su eterno papel de chico extravagante con demasiado maquillaje y bastante sobreactuado. La película no tiene ritmo, ni continuidad. Una serie de sketches, muy lentos, bastante inconexos entre sí, aderezados con un sentido del humor simplón, que ni siquiera provoca la sonrisa. Refritos de otras películas, nada nuevo, todos acomodados en lo que hace años que funciona. Pero algún día tocaba que cansara. Con Alicia lo rozaron. Aquí lo consiguen. Unos personajes bastante mal cuidados. Enseñan lo peor de ellos, y cuando intentan enseñar lo mejor, no lo consiguen. No se profundiza y ninguna historia queda bien basada o bien cerrada. Es como si su creador no tuviera interés en conocerlos mejor. Y con ello sólo logra que aburran y que al espectador tampoco le interese qué les pueda pasar. Un final que anima, que podría provocar el interés al acelerar el ritmo, pero lo pierdes al encontrarte con lo que ya se vio hace años en “La muerte os sienta tan bien” (por nombrar una película, pero de esta, podría sacar una lista extensa de “esto ya lo han hecho”).

Y cuando de un cuento de Burton, lo único que queda es la estética y hasta en eso se queda corto. Cuando no te hace soñar y lo único que quieres al salir es olvidar lo más rápido posible, lo mejor es no pensar cuánto te ha costado el cine, pero aprovechar el error para pedirle a los demás que se ahorren ese dinero para otra película que lo merezca.

lunes, 21 de mayo de 2012

Evolución natural

Siempre que recibo un email de M/B acabo dando vueltas en mi cabeza, retumbando, dándome que pensar. Y sobretodo, provocando una brutal añoranza de las filosóficas tardes de cañas. Esas que acababan a las 3 de la mañana.

En su última señal de vida, hace un interesante comentario que debería hacer saltar las alarmas de cualquier español (si es que aun queda uno al que no le han saltado): “toda la gente que conocía compartiendo hasta ahora se han ido independizando, casando..o volviendo con los padres! La evolución lógica? Jeje.”

Y es que de “los tiempos están cambiando”, hemos pasado a una (¿retro?)evolución cada vez más rápida, en menos período de tiempo, y dejando intuir un retroceso en cuanto a prosperidad social se refiere, entendida siempre desde el punto de vista de una urbanita.

Hace generaciones, uno salía de casa casado. No era bueno quedarse “para vestir santos”, ni que se te “pasara el arroz”. Imperaba la ley de la familia. Vivía con lo que tenía, con lo que podía. La mayoría de las veces con su primera pareja (o eso decían). Para siempre.

Posteriormente (con fases intermedias seguramente, no pretendo ser exhaustiva) la gente no se iba de casa con el/la primero/a. Y sobretodo, no se movía sin tener el piso totalmente reformado, amueblado y decorado. Esto aumentó considerablemente la edad de abandono del nido. La ley de la hipoteca y los créditos personales.

La siguiente fase fue “cuando me vaya de casa quiero vivir una temporada solo/a para estar conmigo mismo/a” (y con lo que cayera, claro). Esta idea choca con una sociedad montada para vivir en pareja, con hipotecas imposibles y alquileres de escándalo. Quien se negaba a compartir piso con amigos o desconocidos se quedaba encostrado en casa de sus padres.

¿Y cuál ha sido la evolución natural de estos casos? Acabar viviendo en pareja o ascender laboralmente y poder permitirse vivir sólo de una manera desahogada sería lo deseable. Lo que ocurre en realidad es que ha parecido una tercera opción: parecía que las cosas iban bien. Lo he conseguido durante años. Pero... Mami, papi, ¿habéis desmontado mi habitación?

Y así es como los señores que nos criaron, acostumbrados ya a la libertad, de nuevo se están encontrando con sus hijos en casa. En el paro, con pocos ingresos, y sin esperanzas de cara a un futuro. Viendo la televisión y decidiendo que no vale la pena salir al mundo. O recuperando la adolescencia y pensando que la vida así es mucho más cómoda, que se acabó el jugar a ser independiente. Adultos condenados a vivir como niños. O en pareja.

La semana pasada celebré un año viviendo sola. Y estoy segura que aguantaré un par de meses más. Tengo la esperanza de aguantar otro año y no necesitar invadir a mis padres.

Pero claro, no vivo en pareja, y decidí intentar vivir sin compartir piso. Y eso en España se paga caro. En mi caso utilizo un sueldo íntegro para pagar el alquiler y las facturas, y el de un segundo trabajo para comer. Estos quince días además acepté un tercer trabajo, que me ha dejado sin tiempo para nada, porque 60 horas de una semana son muchas, pero quizás, cuando acabe, hasta pueda permitirme una escapada, o tapar algún agujero. Decido no seguir con la evolución natural que me marca esta época. No siempre es fácil, pero sí gratificante.







“- ¿A dónde vas?
-Con suerte, hacia adelante” (Ratatouille)