sábado, 28 de abril de 2012

Los juegos del hambre

Director: Gary Ross
Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray (Novela: Suzanne Collins)
Música: James Newton Howard, T-Bone Burnett
Fotografía: Tom Stern
Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Stanley Tucci, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Donald Sutherland, Toby Jones, Lenny Kravitz, Wes Bentley, Paula Malcomson, Isabelle Fuhrman

Sinopsis: "Lo que en el pasado fueron los Estados Unidos, ahora es una nación llamada Panem: un fastuoso Capitolio ejerce un control riguroso sobre los doce distritos que lo rodean y que están aislados entre sí. Cada distrito se ve obligado a enviar anualmente un chico y una chica entre los doce y los dieciocho años para que participen en los Hunger Games, que son transmitidos en directo por la televisión. Se trata de una lucha a muerte, en la que sólo puede haber un superviviente. Katniss Everdeen, una joven de dieciséis años, decide sustituir a su hermana en los juegos; pero para ella, que ya ha visto la muerte de cerca, la lucha por la supervivencia es su segunda naturaleza."



Esperándola durante meses. No sin esa prudencia que hay que tener siempre que vemos la adaptación de un libro que nos ha encantado. No en vano, alguien que no estaba en tu cabeza mientras lo leías, le va a poner cara a esos personajes que durante días fuiste visualizando en tu mente, algo que no deja de ser una especie de sacrilegio, junto con el riesgo de cortes, modificaciones e interpretaciones que pueden hacerte querer salir huyendo del asiento.

No huí. En realidad este cine fue la huida (el escape) de un primer día de un trabajo que ya sabía que odiaría. Una Katniss acertada. Los chicos, escapados del mundo Barbie. Demasiado bien peinados para vivir en suburbios. Y aunque evidentemente cambian cosas, el espíritu del libro se conserva. No hay prisa por entrar en la acción, no se precipita, presenta a los personajes con calma y amabilidad, aunque emocionalmente son más lejanos al espectador de lo que en su momento fueron de los lectores. No expone demasiado bien todo lo que pasa por la cabeza de la protagonista, su baile de emociones. Suaviza las escenas más gores, para que pueda ser apta para todos los públicos. Y estómagos. Pero no desaparece la tensión. Y deja con las ganas de más, de ver esa segunda parte, que de nuevo esperaré durante meses.

Y cuando esto debería haber sido lo más emocionante de la semana, varias ofertas de trabajo, no todas demasiado buenas ni seguras aceleran mis pensamientos. Gente nueva, gente de siempre, gente de antes, gente de ahora, adiós a la Champions, un sábado de compras, y sobretodo, esos emails, que parece que no acabarán nunca. Las noticias que cada mañana me quitan las ganas de sonreír. Leer ese nombre que me provoca úlcera a diario. Arrepentirme, por primera vez en mi vida, de haberme parado a hablar con alguien.


"¿Quiéres un consejo? Sigue viva"

lunes, 23 de abril de 2012

Visitas


Hay temporadas en las que no apetece salir de casa. Ahora estaría viviendo una de estas. Tras un mes de juicios, discusiones y luchas contra paranoias ajenas, totalmente fuera de mi control, pero inevitables e invasivas, las energías no me acompañan. No soy persona de discusiones. No sé hacerlo, ni gestionarlo. No le encuentro sentido, ni necesidad. No me parece interesante, ni algo que una vida de por sí corta, tenga que aguantar. Y al hacerlo, las fuerzas me abandonan, así como mi sonrisa y las ganas de hacer cosas.

Pero ellas siempre me hacen revivir. Vienen a rescatarme de mi sopor. Y acabo compartiendo dos días de risas y rezos. De caballeros y princesas. Cambios de dimensión y magdalenas robadas. Invasión turística y búsqueda de rincones. De guías y guiados. Sentidos de la orientación cuestionables y conductoras por instinto. Y, me guste o no, de nuevas despedidas, que afortunadamente, sé que son un “hasta pronto”.

Exilio


Antes o después la vida te pide traslados. De Madrid a Vilanova, y si las cosas siguen así, de Vilanova a casa-papis. Pero también en el mundo virtual, necesito de vez en cuando un traslado. Ya pasó en el fotolog, y ahora, de nuevo, en el blogspot, e igual que en la vida, por causas ajenas a mi voluntad, decido cambiar. Esta vez no destruiré el pasado. Lo guardaré, al menos temporalmente, mientras me siga gustando lo que contiene.

No hay que temer a los traslados. Es movimiento, acción, viajes y aventuras. Cambios, para que no se nos peguen las patitas sobre el tablero.

Pero este cambio es sólo de ubicación. No de estilo, ni de estado de ánimo, ni de (espero) mis poquitos lectores. Sólo una nueva dirección, y un pequeño guiño a mis topitos. Espero no tener que buscar muchos más sinónimos o nombres similares, que soy chica de imaginación reducida.

Sin nada más que añadir a la presentación, me alegra que los que estáis leyendo esto, lo estéis haciendo. Me alegra estar escribiendo sin poner límites ni pensar “qué pensará”. Me alegra poder seguir siendo, sobretodo, y siempre, yo.