sábado, 15 de septiembre de 2018

Inmortal // Tarantination

Desde que decidí no compartir piso, mis gastos en ocio se han reducido mucho. Antes iba al teatro al menos una vez al mes. Ahora mi planning de teatro consiste en esperar que mis amigos hayan visto las novedades de la temporada y me recomienden la que más les ha gustado. Y si tengo suerte, pues me puedo comprar la entrada.
El plan B teatrero es Facebook y sus concursos. Apuntarme a todos y siempre cae alguno.
Así ha pasado con Immortal, de Bruno Oro en el Club Capitol. No me leí la sinopsi hasta que me tocó. He ido en total desconocimiento y sin ningún tipo de expectativa. Y me ha encantado.

Me ha encantado porque tiene toques de actualidad que a todos nos sacan una sonrisa. Porque Bruno tiene un control de su cuerpo, su voz, su gestualidad que me ha dejado impresionada. Incluso cuando la obra baja un poco, sigues enganchado en su manera de expresarse. Cuando sales del teatro, pasan las horas y aún vas recordando escenas, momentos que te saltan a la cabeza, de repente y sin pedir permiso. 

El tema también me parece muy interesante, pese a tratarse de manera cómica: ¿Te gustaría ser inmortal? Yo sabía que mi respuesta es no desde el principio, cuando te tentan con gominolas. Pero es algo que alguna vez, leyendo revistas científicas que tratan el tema, me ha pasado por la cabeza: qué innecesario. Si ya has conocido el amor, has hecho locuras, has establecido rutinas, has... ¿Imagináis trabajar cientos de años? Yo llevo 22 años trabajando. Me quedan (si es que en un futuro existe la jubilación) unos 30 años. ¿Y me preguntas si me gustaría no hacerme vieja y poder seguir viviendo? ¿Para trabajar 300 en vez de 30 más? No, gracias. No quiero morir joven, ni mal, ni sufriendo, ni... Pero tampoco la vida eterna. La eternidad es una palabra que para cualquier cosa con la que la relaciones, me queda grande.



Y la noche no ha acabado ahí. Ha sido salir del teatro, cenar algo e ir al concierto de Tarantination, que han estado arriba desde el minuto uno y como siempre llevan al público arriba con ellos. Hacía tiempo que no los veía y me encanta el subidón de alegría que siempre me provocan. Pero además es que los cambios de repertorio y de composición les han sentado genial (sin desmerecer para nada lo anterior, pero daba miedito y no han bajado la calidad). No pienso (de momento) perderlos de vista. Además de divertirme y disfrutar de música realmente buena, siempre me sirve para comprobar que familia y amistad no siempre están reñidas, y si se riñen, es tan fácil como dejar de lado la etiqueta de familia para escribir bien grande y darle un lugar central a la de amistad.