domingo, 8 de diciembre de 2013

Marry Me a Little

Nunca había ido al Teatre Lliure, y en menos de dos meses ya conozco dos salas diferentes.
El motivo era la distancia. Está allí, en Montjuic, que puede parecer céntrico, pero no cuando vives justo al otro extremo de la ciudad. Pero su programación 2013-2014 me está robando el corazón y no puedo evitar pensar que la excursión me vale la pena.

Ayer fue "Marry Me a Little". Que Stephen Sondheim firme la música ya es casi señal que no me lo perderé. En esta obra, se utilizan una serie de sus canciones para narrar la soledad de dos solteros que viven en el mismo edificio. Habla de lo fácil que parece y lo difícil que es a veces conocer gente. Esas nuevas tecnologías que nos tienen atrapados en el whatsapp y redes sociales y no nos dejan levantar la cabeza a mirar a quien tenemos alrededor.

Pretende ser un reflejo cruel e irónico de la vida contemporánea. Y quizás lo consigue en algún momento. Pero los personajes no son sólo solteros. Destilan soledad. Es es@ solter@ que dedica su tiempo libre a soñar una pareja, mientras deja que las horas de su vida pasen sin sacarles mayor partido, porque cree que las cosas deben hacerse entre dos. Me esperaba más risas, sentirme más reflejada (no hace tanto que abandoné ese mundo), pero al final lo vi todo desde lejos, pensando que no necesariamente ser solter@ tiene que ser sentirse tan desgraciad@. Dar vueltas por el piso sin nada que hacer, que leer un libro parezca una actividad patéticamente solitaria que sólo hace quien no tiene con quién salir un sábado por la noche. Muy acertado, eso sí, el tema de las citas. El esfuerzo que suponen a pesar que un@ se lo plantee como algo divertido. El saber cómo acabarán, tenerlas por la mano y convertirlas en un baile con un final conocido pero que a veces da pereza bailar. Y entonces, sí, mejor pijama. Muy divertido también el momento "gym". Aunque por experiencia creo que eso no es exclusivo de l@s solter@s. No hay que dejar que el cuerpo se reblandezca en el sofá sólo porque ya tienes a quien te mira con buenos ojos. Eso es algo que no he entendido nunca. ¿Curva de la felicidad? Puajh.

Sobre el elenco, grande Xavier Torras en el piano, y casi perfecta Mone Teruel en su papel de soltera. Me he quedado con la sensación que la conocía de antes y habiendo buscado hoy su trayectoria, quizás sea de La Bella y la Bestia, pero no la acabo de encajar en mi cabeza. A parte de una voz que encaja con las canciones (a pesar de que no soy muy fan de los agudos), despliega grandes dotes interpretativas y explica de manera bastante graciosa  la sensación de las mujeres solteras cuando tienen que salir a la calle. En contra, no me gustó nada la interpretación de Toni Viñals. Aunque la voz es espectacular, me pareció un chico rígido, completamente tieso e inmóvil, que parecía que estuviera saludando a su comandante militar en vez de cantando canciones de amor/desamor. Y la gracilidad de Mone al moverse por el escenario duplicaba en él la sensación de dureza, tensión y no saber qué hacer con la parte superior del cuerpo cuando canta. También he mirado su trayectoria y he visto que ha sido nominado alguna vez a algún premio y que ha participado en algún musical. Bastantes en realidad. No lo recuerdo en Spamalot. Aunque puede ser que fuera porque no me destacó tan negativamente. Quizás, si tan bien considerado está, simplemente fuera una mala noche. O no sea su obra. Yo sólo puedo decir que preferí escuchar las canciones mirando hacia otro lado. Disfrutar de su voz sin tener que ver a una persona tiesa como el palo de una escoba, una postura que no transmitía ninguna emoción a unas melodías como siempre, con Sondheim, difíciles para los intérpretes, pero casi perfectas.


martes, 29 de octubre de 2013

El Intérprete. Asier Etxeandía.

Ayer fui al teatro. Asier Etxeandia. Una de las cosas que más echo de menos de no vivir en Madrid es poder ir a verle cada vez que estrena algo. Y después de lo de ayer, espero que no deje de presentar en Barcelona, aunque sea un sólo día. Allí estaré.

Recuerdo la segunda vez que lo vi, en la que realmente fui consciente de lo que tenía delante. Piel, hueso, músculos y alma dedicados al teatro, exudando emociones y energía por cada poro. Haciendo que algún punto escondido en tu estómago tirase hacia él, hacia el escenario.

La primera vez fue en Un paso adelante, serie de antena3 que dejó por miedo a encasillarse. Uno de mis personajes preferidos que desapareció al no pasar de curso. Pero no pasó de ahí. Hasta que llegó esa segunda vez: Cabaret. MC es uno de los mejores personajes de ese musical, y un joven Asier lo llevó a la cumbre. Recuerdo los aplausos a Natalia Millán y Manuel Banderas y de repente, sale Asier: el público se levanta, grita, vitorea... Él llora y ríe.
Ahora Asier ha crecido. Al menos como artista (no entraré a valorar como persona a alguien que se pone a un metro de mí y me deja sin aliento, sin palabras y sin pensamiento coherente. Anoche lo comprobé. Total desconocimiento en ese aspecto). Ya no llora. Ya no se sorprende. Ya asume ese papel, ese rol, el de que él lo vale. No es un secundario. Es un total protagonista que llena el teatro de espectadores, y el escenario de arte.

Posteriormente a Cabaret, me perdí El Infierno. Pero no El sueño de una noche de verano. Yo, anti-Shakespeare (no leído, no de sus obras, sino las adaptaciones), quedé de nuevo clavada en la butaca, deseando verlo pronto en otro papel más acorde con lo que él ofrece, con las vísceras que muestra y que remueve.

Así llega Barroco. Pocos días, que me cogen con visita en Madrid. Y allí que las llevé. Obra extraña, contemporánea, que une a la química que desprende Asier a una perfecta Blanca Portillo. Salir de ahí enamorada del teatro. Y a la vez con un punto de envidia a esa gente, esos artistas capaz de encontrar las emociones, moldearlas y mostrarlas, exhibirlas hasta el punto que son dolorosas para el resto de los mortales, los que las escondemos disfrazadas de impasibilidad, de savoir faire.

Posteriormente llegan tres clásicos: Hamlet, Medea y Homero la Iliada. De estas tres soy muy consciente de haberme perdido Hamlet, ya que no sólo sale él sino también Blanca Portillo. Se empieza a notar la crisis y ya tengo medio pie en Barcelona.

No me pierdo La avería, dirigida por Blanca Portillo. Una gran obra con la que me despedí definitivamente (no en mis sueños) de Madrid.

Y por fin, tras no haber podido ver La Chunga, me reencuentro de nuevo con Asier en El Intérprete. Ese trocito cultural y sobretodo, emocional hasta lo más hondo de las entrañas que no he encontrado en nadie más. Descaro, diversión, rabia, alegría, dolor... Todo pasa por la cara, por la piel, por los gestos, de este monstruo de la interpretación. De este actor. De este cantante. De ese intérprete.  Y durante dos horas eres absorvido por ese caudal lunático, por esa montaña rusa, y escuchas tu corazón, (tuc-tuc... tuc-tuc...) mientras tu estómago mantiene el ritmo. Y no sólo mueve tus entrañas. Asier, sexual, erótico, divertido, cabaretero... Convierte por un día, tu cuerpo y tu alma en alteración pura. En todos los sentidos. Y es que quieres disfrutarlo con todos los sentidos.

“Defiende tu sombrero por ridículo que parezca”


viernes, 11 de octubre de 2013

Una cuestión de tiempo

 
Director y guión: Richard Curtis
Música: Nick Laird-Clowes
Fotografía: John Guleserian
Reparto: Domhnall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy, Tom Hollander, Margot Robbie, Rowena Diamond, Vanessa Kirby, Lindsay Duncan, Matt Butcher, Lee Asquith-Coe
 
Sinopsis: "Tim Lakees un joven de 21 años que descubre que puede viajar en el tiempo. Su padre le cuenta que todos los hombres de la familia han tenido desde siempre ese don, el de regresar en el tiempo a un momento determinado, una y otra vez, hasta conseguir hacer "lo correcto"."

Creo que me puedo declarar oficialmente semiretirada de este blog. No sé si por pocas cosas que contar, poca inspiración... Poco, en general.

Una de las especializaciones que podían intuirse en mi blog era el cine. Caía una película mínimo a la semana que luego comentaba más o menos alegremente. Pero hace meses que ni voy tanto ni tengo tanto que decir y acabo conformándome con un tuit.

Pero esta película merece ser mencionada (y me parece increíble, cuando en realidad debería estar en Sitges disfrutando del cine de terror), aunque sólo sea por el hecho de irse cruzando en mi camino hasta que ha conseguido moverme del sofá. Me tocó ir al preestreno pero las estrellas se fueron uniendo para impedir que fuera, y así, en el último minuto, me lo tuve que perder. Pero a la semana siguiente un email me explica que nunca llegó a proyectarse y que tengo una nueva oportunidad, así que ni me lo pienso. Un guión de Richard Curtis siempre es un placer. Se le puede acusar de ñoño, pero siempre hay de fondo un punto de mala leche, de acidez, que no te permite dejar de sonreír.

Una historia con altibajos con dos parejas centrales que enamoran. Los padres, aunque no se les muestra juntos, transmiten la complicidad y el conocimiento de los años de una vida compartida. Los protagonistas irradian química, a la par que simpatía y grandes dosis de optimismo. Un tío y una hermana a los que quieres con sus rarezas. Hacen que parezca que la vida es fácil incluso cuando no lo es. Y por eso, por pasar un rato acompañad@ de esta gente, sales de la sala sonriendo, con ganas de ver a los tuyos y de disfrutar hasta de los días malos.

Como gran "pero" (aunque superable porque la peli deja buen sabor de boca) es el cambio de tema hacia el final, pasando de ser una comedia romántica que estás disfrutando entre la ternura y la carcajada, a ser un drama familiar que te pone un nudo en el estómago y llena los ojos de lágrimas. Así, sin avisar. Y por eso al salir tienes una doble sensación. Pero las dos sensaciones te llevan a las ganas de cercanía, de mimos, de las muestras de afecto que normalmente guardamos para ocasiones muy puntuales. Y son ganas de dar tanto como de recibir. Y creedme, la que escribe esto no es gran fan de los abrazos...


sábado, 28 de septiembre de 2013

Rafa Pons

No iba a un concierto de Rafa desde 2011. Fatídico año dónde dejé Madrid. No lo había visto en Bcn desde mi vuelta, pero suspiraba cada vez que veía que tocaba en el Búho Real. Rafa no sólo es música. Es recuerdos. Risas. Y cerveza. Pero ésta ha de ir siempre en buena compañía y aquí no acababa de encontrar quién, algo provocado en parte por la añoranza y las odiadas comparaciones. La frialdad catalana se nota en los conciertos aquí. Es algo que flota en el ambiente y que casi (sólo casi) consigue dejarme pegada al taburete. Por eso, en la agenda sigo mirando cuándo toca en mi otra ciudad.

Ayer por fin, con visita de A. en Bcn, volvimos a cruzarnos. Ella es viejos tiempos. Ella es casa. Ella es siempre y por eso la compañía ideal. Me lo encuentro igual de sonriente. O quizás más. Parece feliz. Y disfruto con sus historias. Muchas novedades desde la última vez.
Empieza con dos de las canciones que menos me gustan. Pero a partir de ahí, a pesar de faltar alguna mítica (¿Un Rafa Pons sin Malaputa?) no puedo dejar de subir. Por las que me encantan, por las que aparece Santi de sorpresa y no puedo evitar saltar, y sobretodo por las novedades, esas que han hecho que después de estar un rato sin poder parar de reirme, no pueda (o quiera) esperar a que salga el nuevo disco para tenerlas en casa.

Y como siempre que voy a un concierto de Rafa, es imposible irse luego directa a casa. A pesar de haber dormido tres horas y trabajado diez, las energías que transmite no deben ser desperdiciadas. Siempre sabes dónde y cómo empiezas la noche. Siempre es una sorpresa cómo acabará.






viernes, 16 de agosto de 2013

La banda Puig

Fiestas de Gracia. Algo gratis en esta mi querida Barcelona y como todo lo económico, masificado. Me congratula el precio de la cerveza (entre 1,5 y 2€) Me había olvidado. Imposible ver las calles. Lo intentaré de nuevo en unos días, cuando ya algo semiderruidas no llamen tanto la atención.
Llegar a las 20h. La hora en que las familias con niños aun no se han retirado. Gran error.
Añado como error haber observado la programación en vez de dedicarme a callejear. Esta programación hace que nos decantemos por un grupo de versiones, La banda Puig, que parece que ya tocó el año anterior. Por la cantidad de gente que hay en la plaza parece que es cierto que gustaron, que quizás lo hagan bien.
A las 23h el grupo anterior aun no ha acabado. Suenan bien así que la gente no se lo toma mal y disfruta de la voz de la cantante.  Cuando acaban empieza el cambio de instrumentos. O por lo que tardan, quizás se estén construyendo unos nuevos. Las 0h. Parece que ya... Pero no. Nadie les dijo que las pruebas de sonido se hacen antes. O eso o hasta ahora a mí en los conciertos me han engañado. Media hora más de pruebas de sonido, en la que sólo la cantante se dirige al público para disculparse.
Y luego... Desaparición de nuevo. Es hora de retirarse. Porque mañana se trabaja y ya no cuela la excusa de "como la música era buena, me lié", porque ya bebimos suficiente esperando para nada, porque ya no nos importa cómo toca el grupo ni si suenan bien o mal, porque antes pagamos 50€ por una entrada que volver a esperar a estos impresentables... Y así, entre silbidos de la gente, los dejamos atrás, marchando en busca de nuevas plazas, donde posiblemente nos hallamos perdido grandes actuaciones a la vez que el tiempo que pasamos en la pza Rovira.
No hace mucho, hablando con un miembro de una conocida banda de versiones (que casualmente descubrí hace muchos años en Gracia), sobre su costumbre de salir una hora tarde a actuar (aunque los seguidores ya sabiéndolo tampoco somos de los que salimos pronto del bar) me dijo "Es la vida del ronck&roll". Bueno... Ellos con su nombre se la pueden permitir. Otros puede que también, aunque la afluencia de gente Torrent de les Flors abajo de anoche fuera considerable.



"El tiempo se ofendió y se paró del todo" (Alicia en el país de las maravillas)

viernes, 5 de julio de 2013

Confundiendo generaciones


 
Bcn es supuestamente (y realmente, quizás) ciudad de grandes ofertas lúdicas y culturales. Si alguien organiza bien su agenda es casi imposible no tener nada que hacer. Pagando más o menos. Aquí, en nuestra ciudad, normalmente más, que menos.

Desde que volví el número de salidas es escaso y de poca originalidad. Mismos sitios, que no entusiasman, misma gente, que he de perseguir durante semanas para encontrar hueco en su agenda. Misma ciudad de la que me fui. Horas de trabajo y compromisos varios que no me dejan acercarme a los eventos gratuitos. O quizás busco excusas mientras me sumerjo cada vez más en una mezcla de apatía y desilusión.

Ayer tenía que ser una excepción de este círculo en el que giro y acudimos a la propuesta de una supuesta fiesta gratuita con música de los 80. La cosa prometía: bailoteo, todos de blanco, contraseña para entrar gratis… Y ahí fuimos. Ocho personas entre los 22 y los 37 años dispuestos a saltar con Los Refrescos, Hombres G y Alaska, encontramos un buen repertorio musical de los 70 (el dj no debe tener Wikipedia), y con unos  asistentes al lugar cuya media de edad no debía bajar de los 55 años. A pesar de esto cantamos y bailamos, siempre manteniendo la distancia con esos caballeros canosos y tripones que prometen una próxima y generosa jubilación, así como señoras que acabaron en su momento con la existencia de bótox y agua oxigenada de la ciudad, y que merodean caninas ante la imagen de carne fresca. Esos hombres sonrisa torcida y ceja arqueada, con hilillo de baba en la comisura. Mujeres que se pavonean como si todavía mantuvieran la flexibilidad y que a la que te descuidas plantan una delantera más o menos conservada en la nariz de tu novio, ante tu sorpresa y carcajada, reacción que a su vez provoca las malas miradas, realmente terroríficas desde esos ojos que entre surcos hablan de desesperación, soledad y últimos tiros. Una visión que no sabes si son imágenes de un futuro más o menos lejano. Un resultado que hará que nos pensemos dos veces el momento de proponer otra salida. La oferta se empieza a reducir a guiris, abuelos o gafapastas. Y es que Barcelona es muy cosmopolita y moderna. Así nos va.

Y con este panorama, dos horas de baile en un geriátrico hormonalmente revolucionado, se cerró el primer jueves que salía en tres meses. Con las ganas desde el inicio de la noche de no moverme del sofá, intuyendo que no valía demasiado la pena. Y equivocándome realmente. Porque al final, aunque las energías eran escasas, la semana dura y los siguientes días no pintaban mejor, lo que importa es la compañía y con quién vuelves a casa. O si por fin casa empieza a ser simplemente el sitio donde aterricemos juntos.

“Si quieres estar conmigo, será conmigo” (Olvídate de mí!)

viernes, 31 de mayo de 2013

El Gran Gatsby

Director: Baz Luhrmann
Guión: Baz Luhrmann, Craig Pearce (Novela: F. Scott Fitzgerald)
Música: Craig Armstrong
Fotografía: Simon Duggan
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher, Elizabeth Debicki, Amitabh Bachchan, Jason Clarke, Adelaide Clemens, Max Cullen, Steve Bisley, Richard Carter, Vince Colosimo, Brendan Maclean, Kate Mulvany, Callan McAuliffe, Jack Thompson


Sinopsis. "Nueva York, años 20. En la alta sociedad norteamericana, llama la atención la presencia de Jay Gatsby, un hombre misterioso e inmensamente rico, al que todos consideran un advenedizo, lo que no impide que acudan a sus fastuosas fiestas en su gran mansión de Long Island."


Para gastar las invitaciones que me quedaban, no se nos ocurre nada mejor que una película de la que he escuchado/oido horrores y maravillas por partes iguales.
Un atrayente trailer que te hace esperar y temer algo parecido a Moulin Rouge (de la que soy gran fan) y rezas para que guarde las distancias oportunas.
Finalmente el único parecido, en la primera parte, es estético: colores alegres, música adaptada con acierto, introducción pausada y alterada (extraña combinación) que llama la atención... Y ya. A partir de aquí la decadencia. Aparece la historia de amor, que en ningún momento es creible. Ninguna química entre los personajes ni capacidad de provocar empatía entre el público. Un desfile de buenos actores haciendo los peores papeles que han tenido en tiempo. Y un ritmo que se enlentece hasta cuando hay discusiones... Demasiado metraje para la sesión de las 22h y una gran lucha contra Morfeo, que insiste durante gran parte del final en que sería más feliz con los ojos cerrados...




viernes, 17 de mayo de 2013

Salvajes

Director: Oliver Stone
Guión: Shane Salerno, Don Winslow, Oliver Stone (Novela: Don Winslow)
Música: Adam Peters
Fotografía: Daniel Mindel
Reparto: Taylor Kitsch, Blake Lively, John Travolta, Salma Hayek, Aaron Johnson, Emile Hirsch, Benicio Del Toro, Joel David Moore, Trevor Donovan, Mía Maestro, Demián Bichir, Diego Cataño, Gonzalo Menéndez, Alexander Wraith, Jonathan Patrick Moore, Antonio Jaramillo, Aaron Kunitz, Jake McLaughlin, Matt Riedy, Joaquín Cosío, Sandra Echeverría
 
Sinopsis: "Dos amigos de Laguna Beach, que comparten novia, se dedican al tráfico de drogas. Un cartel mexicano secuestra a la chica y les exige como rescate todo el dinero que han ganado durante los últimos cinco años. Aunque los jóvenes se muestran dispuestos a pagar, al mismo tiempo, idean un plan para rescatar a la chica y vengarse de sus secuestradores"

El cine está en crisis. Precios prohibitivos por películas que fácilmente se pueden ver en internet. ¿Solución? No sé si existe. Pero ideas que no falten. Así, algunas cadenas como los Renoir o los Cinesa inician ciclo "¿te la perdiste?", ofreciendo películas que ya se te escaparon de cartelera por unos 4€. Y aprovechando esa oferta, fuimos ayer a ver "Salvajes".

La primera sorpresa, la poca gente en la sala. El desinterés por salir o quizás por la película en sí.

La segunda, la película. Tenía muchas ganas de verla, no tenía porqué ser un peliculón pero mis expectativas estaban bastante altas. Y claro, cuanto más arriba, más dura es la caída.
En algún lado leí que era un regreso del Oliver Stone de "Asesinos natos". Nada más lejos. Un par de escenas violentas y mucha palabrería. Diálogos eternos que no captan la atención del público y mucha negociación y amenaza, pero sin más. Aburrimiento extremo que provoca que me comporte en la sala como nunca en un cine, con conversaciones y risa, no respetando al resto de espectadores ni centrándome en la película. Una última media hora que me cuesta no irme, que se me cierran los ojos, pienso en cenar y las piernas hormiguean pidiendo salir de la sala y un final ridículo que hace que me arrepienta de no haberme ido.
Grandes actores que no convencen, excepto quizás John Travolta, al que hay que mirar dos veces para asegurarse que es él. Y tres protagonistas dignos de serie para adolescentes o terror de serie B.
Un canto a los tríos amorosos, sin ahondar en sentimientos, pero tampoco en mafias. Final absurdo de teleserie de antena3. Una película rutinaria donde no hay ni sombra del Stone más canalla y violento, pero sí de aquel que aburrió hasta la muerte con "Alejandro Magno". El cuerpo se queda con ganas de la sangre y violencia prometidas y prácticamente ausentes. Un título que promete y que en realidad, dentro de esa tremenda moral estadounidense, no habla de tortura, si no de la posibilidad de compartir una chica, de estar con dos chicos a la vez, como hace la gente poco civilizada. Es decir, los "salvajes".

Totalmente prescindible.






jueves, 9 de mayo de 2013

Iron Man 3

Director
Shane Black
Guión
Shane Black, Drew Pearce
Música
Brian Tyler
Fotografía
John Toll
Reparto
Robert Downey Jr., Ben Kingsley, Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Guy Pearce, Rebecca Hall, James Badge Dale, Stephanie Szostak, Ty Simpkins, Wang Xueqi, Jon Favreau, William Sadler, Bingbing Fan, Yvonne Zima, Dale Dickey, Ashley Hamilton, Stan Lee

Sinopsis: "El descarado y brillante empresario Tony Stark/Iron Man se enfrentará a un enemigo cuyo poder no conoce límites. Cuando Stark comprende que su enemigo ha destruido su universo personal, se embarca en una angustiosa búsqueda para encontrar a los responsables. Este viaje pondrá a prueba su entereza una y otra vez. Acorralado, Stark tendrá que sobrevivir por sus propios medios, confiando en su ingenio y su instinto para proteger a las personas que quiere."


No puedo hablar mal de esta saga. Por ahora. Pero lo que me encontré ayer en la sala, a pesar de cumplir a la perfección la misión de entretener más de dos horas, no fue lo que me esperaba. No sé si el cambio de director se hace notar, si Los Vengadores dejó el listón demasiado alto, o cuál puede ser el motivo del bajón, pero Iron Man, a pesar de tener más escudos que nunca, queda diluido entre la acción, y el argumento podría ser resuelto por cualquier otro héroe tan bien como por él, aunque hayan intentado ligar el entramado con su fiestero pasado.

Con esto no quiero decir que no me gustara. Al contrario, no pestañeé durante toda la proyección. Pero eché de menos a Tony Starck. Bueno, no: a Iron Man. Hay un intento de cercanía emocional al personaje pero no está tan bien resuelta como la de Spiderman II de Sam Raimi, y aunque empatizas por conocimiento y cariño hacia el personaje, hay algo que no te deja meterte de lleno en sus miedos, prefiriendo las escenas de acción espectaculares. Y en éstas, no siempre está él metido.

Un acierto el villano, que a la vez da a entender el truco para crear discursos políticos y falsos culpables que facilitan decisiones movidas puramente por instintos económicos escondidos en sociales. No soy fan del comic y por lo que he leido a estos les puede molestar el enfoque de este antihéroe. A mí, que justo lo conocí en la película, me hizo sonreir su idea. Aunque sus motivos para ser el malote sean infantiles y de pataleta, con una mezcla de instinto empresarial.

Durante todo el metraje no pude dejar de pensar en estar viendo una parodia (en malo) de ‘El caballero oscuro: la leyenda renace’ (The Dark Knight Rises, 2012), vislumbrándose incluso copias de guión que quedan como una pincelada, sin llegar a penetrar ni quedar resueltas, pero ahí escupidas están.

Y aun así, ante todo, no puedo dejar de recomendar la película a quién ya esté enganchado a este Robert Downey Jr. y sus trajes, amantes de la acción y con ganas de pasar dos horas entretenidos. Seguramente saldréis contentos, habiendo desconectado de las movidas del día, aunque pensando que en las dos anteriores os llevasteis bastante más camino a casa, cuando de ésta es posible olvidarse en poco tiempo. Y aun así, esperaremos con paciencia, pero ganas, la cuarta (Atención: Marvel amenaza a Robert Downey con hacerla con o sin él... No saben lo que dicen...)




sábado, 20 de abril de 2013

Com dir-ho

Autor: Josep M. Benet i Jornet
Director escénico: Xavier Albertí
Actores: Jordi Boixaderas i Claudia Benito

Sinopsis: "Com dir-ho? Está diluviando, y dos personas, un hombre de madurez avanzada y una chica en su primera juventud se enfrentan sin saber muy bien por qué. Diluvia. Cómo decir qué está pasando bajo la lluvia?"




Com dir-ho. Cómo decir qué implica para mí haber podido ir a disfrutar de esta obra.

Ante todo, me sirve de excusa para volver por aquí, tras un período de abandono, que en algunos momentos intuí definitivo. O ha hecho que me entren las ganas, como prefiráis. A pesar de cines, teatros y conciertos a los que estoy yendo, nada me ha motivado antes de hoy a sentarme delante del ordenador a mi vuelta a casa.

Puedo empezar por la sala. Sala Almeria. Una de esas salas pequeñas que luchan por sobrevivir a la crisis. A los grandes. Al IVA. Una sala nueva. O modernizada. Una sala que no conocía, no existía en mi anterior etapa en Barcelona y que me alegra descubrir.

Seguiría por el autor, Josep M. Benet i Jornet. Guionista de las telenovelas catalanas que nos engancharon durante años delante del televisor. Creador de obras que inspiraron a Ventura Pons en alguna de sus películas. Y sobretodo, un gran autor que ha escogido sala pequeña en vez del TNC, donde no tendría ningún problema a la hora de mostrar su obra.

Xavier Albertí, director escénico que colabora por tercera vez con Benet i Jornet en un montaje de pequeño formato. Si repite, por algo será. Rabio de no haber podido ver las dos antecesoras de esta falsa trilogía.

Pero sobretodo, lo que me ha removido desde el día que supe que existia esta representación: Jordi Boixaderas. Uno de los actores por los que siempre me ha valido la pena ir al teatro (si es que en realidad existiera algo por lo que no valiera la pena). El actor, junto con Emma Vilarasau, que me habría llevado a Madrid en la maleta. Pero por suerte nunca acabé de perderle la pista, ya que alguna incursión hizo por la capital. Conocido también por nuestras telenovelas, así como por una voz profunda y reconocible, que me hace dudar a veces de mi radical oposición al doblaje en catalán, me impactó irremediablemente en “Paraules encadenades”. Desde entonces he intentado ir a todas las obras que ha hecho, cosa que no he podido, la mayoría de veces por incompatibilidad de ciudades. Lo he visto en obras angustiosas, divertidas, musicales, serias... Siempre saliendo satisfecha, impactada, removida...

Hoy no ha sido diferente. Un papel difícil, con silencios, discurso incoherente, tensión, buscando un punto al que no llega y que el espectador sólo llega (o por lo menos yo), 20 segundos antes de que lo desvele él.

Una no mala interpretación de Claudia Benito, estropeada quizás por un exceso de (o no, quizás sería más una característica y rara) pronunciación. Le faltan tablas, y es que acaba de empezar. Pero arranca a lo grande, con un gran partener, y tiene fuerza, carácter y gestualidad para avanzar, aprender y poco a poco deleitarnos con grandes personajes.

No una excesiva química, que explica y facilita el tira y afloja, el muro que separa a los dos personajes. Estos también son traicionados por la disposición de los espectadores y por la iluminación. Puntos del escenario oscuros o posiciones que te dejan a los actores de espaldas y sin verles la cara, los principales errores de la obra.

70 minutos de atención. Algunos momentos de reprimir las ganas de levantarse de la silla y abofetear a alguno de los personajes para que vaya al grano, ya que en algunos momentos la anécdota no da para más y cuesta entender las vueltas que dan. Aunque se intuya que hay algo grave detrás y necesitan su tiempo para gestionarlo.

Y volver a casa encantada de lo visto. Aguantando el trayecto en tren a pesar de todo. Pensando que sólo queda una semana más y que pronto no será tremendo esfuerzo el hacer cualquier actividad cultural (o no tan cultural).

martes, 12 de marzo de 2013

Visitas

Adelantos. Prisas. Desayunos. Lágrimas inesperadas. No saber qué hacer. Limpieza express. Cargar la nevera. Quilos de embutido. Muchos. Cerveza y "tastets". Sablazo. Para qué usar platos. Puesta al día y siesta. Tren. Ventanas que no dejan ver la realidad. Risas. Muchas. Paseo. Iglesia. Más fotos. Más paseo. Cañas y futbol. Niños que hipnotizan. Cerrado. Pizza. Camarero y estrés. Esperas en la estación. Faltas de hervor. Tren. A dormir. Madrugón. Desayuno. Turisteo. Rincones. Piedras. Xampanyet. Más. Comer y más piedras. Café, paseo y cerveza. Almodóvar. Cacaculopedopis. Horror. Casa y más Almodóvar. Último día. Desayunos cruzados. Se acerca la hora. Cervezas más amargas. Se acerca la normalidad. Ensaladilla rusa. ¿Es camarero? Abrazos. Subir al tren. Subir a la realidad. Subir a la pesadilla. Acabar el sueño.


"A Dios le gusta observar, es un bromista: dota al hombre de instintos, nos da esta extraordinaria virtud, y ¿qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de nosotros, para ver como quebrantamos las reglas. Él dispone las reglas y el tablero y es un auténtico tramposo: “mira, pero no toques”; “toca, pero no pruebes”; “prueba, pero no saborees”. Y mientras nos lleva como marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? Se descojona, ¡se parte el culo de risa!" (Pactar con el diablo)

domingo, 3 de marzo de 2013

Roberto Zucco

Teatre Romea

Texto: Bernard-Marie Koltès
Intérpretes: Pablo Derqui, Cristina Genebat, Iván Benet, María Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gàmiz, Xavier Ricart, Oriol Guinart.

Sinopsi: "Historia de una evasión. Un asesino que huye, que se deja ver, que quiere ser invisible, quiere ser un perro sarnoso..."

Ante todo he de entonar un “Mea culpa” porque no me haya gustado. Me dijeron que era un texto difícil, pero cuando la representaron hace veinte años no pude ir (o mejor, nadie me llevó) y no conocía nada de Koltès. Y así me encuentro con una serie de monólogos, cargados de metáforas, muchas, personajes que se van por las ramas, que usan dos minutos para explicar lo que en dos segundos habríamos entendido y de una manera que habría hecho conectar mucho más. Sólo Derqui y María Rodríguez son concretos en palabra y actos. Dan la impresión de un diálogo creible. El resto, mientras dice el texto, podrían pasarse a un Hamlet que no nos habríamos dado cuenta. A mí, que no me gustan los clásicos por tener tendencia a desconectar, igual que de la poesía, cuando la metáfora abraza al discurso y lo absorve, me encuentro delante de actores que hablan y hablan y hablan, pero no me transmiten nada. Y me da pena escuchar en la salida que no soy a la única que le ha pasado. No hemos empatizado, no sufrimos con ellos, no les creemos. Sólo provocan un rezo: cárgatelo, por favor.

Sí creemos a Derqui, un Roberto Zucco en tensión permanente, una energía contenida en cada vena de su cuerpo, que resaltan en cada movimiento. La sonrisa de un ángel para la frialdad de un demonio. La pesadilla de cualquiera, el mal en tarro bonito. Y sobretodo esa energía, que baja a las butacas y te coge de la solapa, te obliga a seguir atento, aunque lleves un rato que quizás ya no escuchabas.

Una María Rodríguez que sufre. Que sigue sufriendo cuando sale a saludar. Personaje que expresa más con silencios que con palabras. Y que cuando habla dice lo necesario. El resto, sólo te saca de las casillas, mientras te tragas las ganas de levantarte y pedir silencio, que mediten, que no se vayan por las ramas, que...

Escenografía que recuerda a 13 rue del Percebe. Manera efectiva de trabajar diferentes espacios sin mover el escenario.No estoy segura que ayude al texto. Música acertada. Y algún supuesto guiño a la actualidad en los momentos de más histrionismo bastante innecesario.

Feliz, de todas maneras, por reencontrarme con el teatro catalán, con uno de los actores “malos” por excelencia. Actor que transmite la energía contenida, la explosiva, el malestar y la angustia como pocos en el panorama actual. Que me dobló de ansiedad en “Las voces” y me mantuvo ayer enganchada al asiento a pesar de saber desde los primeros minutos que no era mi obra. En espera de los próximos reencuentros. Decidida a aprovechar la ciudad. Hasta donde esta me deje. 

 




domingo, 24 de febrero de 2013

Mamá

Director: Andrés Muschietti
Guión: Andrés Muschietti, Neil Cross, Barbara Muschietti (Historia: Andrés Muschietti, Barbara Muschietti)
Reparto: Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, Megan Charpentier, Isabelle Nelisse, Daniel Kash, Javier Botet, Jane Moffat, Morgan McGarry, David Fox, Dominic Cuzzocrea.

Sinopsis: "Hace cinco años, el mismo día en que su madre fue asesinada, las pequeñas Victoria y Lilly desaparecieron en el bosque. Buscadas incansablemente por su tío Lucas y su novia Annabel, son encontradas unos años más tarde. Comienzan entonces una nueva vida, pero pronto descubren que alguien o algo misterioso las sigue arropando por las noches."

Tener que pedir a mis padres que me acompañen a ver una película de terror se está convirtiendo en un clásico. A falta de acompañantes que les guste el género y ante una cobardía que hace que no pueda ver este tipo de películas sola en el cine, la alternativa a la salida familiar es verla una mañana en casa. Una mañana muy soleada. Y hacer algo cultural los tres juntos tampoco está tan mal, en realidad.

Ante todo, por mucho que se diga, es un "más de lo mismo". Hace tiempo me planteo que se acabó la orignalidad en el cine, y quizás el terror es uno de los géneros más perjudicados. Pero es un "más de lo mismo" que mantiene la tensión, que engancha, que hace que no dediques tus pensamientos a nada más. No aporta mucho, eso sí, al corto rodado en 2008. Alarga esa historia con ingredientes que en realidad nunca fueron necesarios. Pero será un respiro para la gente que le guste el terror pero esté harta de casquería: la sangre se reduce a alguna gota suelta. Y para la gente aficionada a los espiritus, depende de lo que prefiera: la verosimilitud de la persona tal como fue en vida, o la deformidad y contorsionismo imposible puestos de moda por el cine japonés. Este espíritu es de la segunda clase, por lo que para mí personalmente pierde la oportunidad de producirme escalofríos de terror, aunque sí provoca algún sobresalto.

Escalofríos los produce en su debut Isabelle Nelisse. Una pequeña gran actriz que hace de la menor de las niñas. Niña criada en el bosque y muy perturbada. Niña que después de verla en esta película no dejarías entrar en casa, o la echarías a la que empezara a amanecer. Ella sí aporta ambiente de terror, cuando ni siquiera es el factor sobrenatural que debería asustarnos.





domingo, 3 de febrero de 2013

Django desencadenado

Titulo original: Django Unchained.  
Director: Quentin Tarantino.
Guión: Quentin Tarantino.
Producción: Stacy Sher, Reginald Hudlin y Michael Shamberg.
Fotografía: Robert Richardson.
Montaje: Fred Raskin.
Diseño de producción: J. Michael Riva.
Reparto: Jamie Foxx , Christoph Waltz , Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson , Walton Goggins, Don Johnson , Dennis Christopher , Franco Nero.

Sinopsis: "Poco antes de la Guerra Civil Americana, el “Dr.” King Schultz es un cazador de recompensas alemán que libera al esclavo Django para que le ayude a encontrar y eliminar a los hermanos Brittle. Una vez muertos, Schultz promete ayudar a Django a encontrar a su mujer esclava Broomhilda si se queda a su lado en invierno como caza-recompensas."

Como siempre, Tarantino hace la película que le da la gana. Como (casi) siempre, la disfruto con todos los sentidos.Sobretodo con los minutos iniciales, dónde este director mejor se mueve y en cada película es en ese momento cuando te clava al asiento. A pesar de sus casi tres horas, qué podríamos haber recortado tranquilamente pero que Tarantino debe ver como imprescindible cada minuto, y con unos cambios de ritmo que pueden hacerte desconectar, la película me ha gustado mucho más que la famosa no entiendo por qué (excepto el sorprendente final) de Malditos Bastardos.

Yo soy de sus clásicos (o los que yo considero tal) y siempre voy pensando que me conformo con algo parecido. Y esta vez lo consigue. Actores en estado de gracia (con Brad Pitt en la nombrada anteriormente nunca supe que pasó, si un horror de dirección o yo no entendí el personaje) . Yo cada vez más fan de Christop Waltz, con esa cara de malo-bueno bueno-malo, que sólo se define con sus acciones, con Jamie Foxx reinventándose continuamente y Leonardo DiCaprio creando un villano que podría estar en un comic, gracias a su ayudante Samuel L Jackson, en un papel que como le dice alguien, da miedo. Recupera los diálogos que te mantienen con la respiración contenida y alerta, y trozos de humor propios de los Monty Python.
Y evidentemente violencia y sangre. A litros. Hasta el punto que como pasó con Kill Bill, has de contener las ganas de animar a los "participantes" en el "festín" y pedir más.

Esta película debería terminar en la mansión de DiCaprio, tras la última cena y no alargarse hasta donde lo hace. Esos minutos extras permiten ver un explosivo aunque innecesario Tarantino  (o al hombre que se comió a Tarantino) y un metraje en el que parece que el director no sabe qué hacer con su película. Ni con sus caballos.

Pero sí, yo a este hombre se lo perdono todo. Al menos con "Django desencadenado", con la que me he quitado la espinita que se me clavó con sus bastardos no demasiado gloriosos para mí, que me hicieron pensar que lo mejor ya estaba hecho y ya ni siquiera lo rozaría. Y no es que sí lo roce, quizás ya no lo supera, pero se acerca de nuevo. Y esta, es la mejor noticia.




lunes, 28 de enero de 2013

Una pistola en cada mano

Director: Cesc Gay
Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay
Música: Jordi Prats
Fotografía: Andreu Rebés
Intérpretes: Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Javier Cámara, Clara Segura, Eduardo Noriega, Candela Peña, Jordi Mollá, Alberto SanJuan, Leonor Watling, Cayetana Guillén Cuervo, Luis Tosar, Ricardo Darín

Sinopsis: "Comedia sobre las carencias y debilidades de los hombres de hoy que parecen haber perdido la identidad."

Cuando la estrenaron, leí que alguién pensaba que lo peor de las películas de Cesc Gay es que se acaben. Y no puedo evitar estar totalmente de acuerdo. Me vienen a la cabeza los personajes de “En la ciudad”, y sé que los que he conocido hoy los acompañarán en mis pensamientos y aparecerán de vez en cuando. Porque Cesc Gay te presenta a unos personajes de manera llana, en un momento actual, con todas sus emociones a flor de piel, y con una pizca de información de dónde vienen. Pero poca. Y ninguna sobre su futuro. Deja en el imaginario del espectador decidir qué pasará con su vida. Dejarse llevar por la fantasía una vez decidido si el personaje te gusta o no, si quieres su felicidad. Eso dependerá de hasta qué punto te sientas identificado. O lo identifiques con alguien.
En ésta, habla de la incapacidad/dificultad de los hombres a la hora de verbalizar. De verbalizar en general. Cualquier cosa: emociones, problemas, deseos, frustraciones o miedos. Quedan un poco ridiculizados ante un elenco femenino con demasiada autonomía y resolución para el punto en que ellos son presentados. Mujeres fuertes y decididas que los miran con compasión, con pasmo, con una ácida sonrisa en la boca. Ellos perdidos, asustados, a la deriva. En un momento, uno de los personajes comenta que de niño nadie te avisa que esto sería así. Así de jodido. Es el no poder más. El no esperar nada del mañana. La insatisfacción de lo cotidiano. Y es que muchas veces lo he pensado: somos la sociedad de la infelicidad. Y cuando ves películas así, donde se alternan diferentes situaciones vitales, pero en ninguna los personajes son felices y te resuenan en la cabeza quejas similares a tu alrededor, o tuyas propias, sales del cine pensando que sí, que la vida te dará opciones, pero el ser humano es lo que es, y de dónde no hay, no se puede sacar. Y el último pensamiento antes de salir de la sala es “Jo, qué penica damos”.

Y así, “En la ciudad”, y moviéndonos con “Una pistola en cada mano”, seguimos adelante, esquivando golpes, escondiendo heridas y sorprendiéndonos de que los demás también tengan problemas, a veces, peores que los nuestros. Supongo que eso es la supervivencia. Aunque nadie nos dijera que iba a ser tan jodido. 




PD: No he dicho nada de actores, de interpretaciones, de una puesta en escena que podría trasladarse al teatro por cercana... Sólo hay que leer los nombres de los que participan para saber que esta película vale mucho la pena.


sábado, 12 de enero de 2013

Dirección i adaptación: Tricicle
Guión Original: Erik Gedeon

Reparto: María Adamuz, Jacobo Dicenta, Dulcinea Juárez, Armando Pita, Edith Salazar, Rubén Yuste, Marc García Rami



Forever Young. Una obra que lleva más de dos años persiguiéndome. La primera vez que nos encontramos fue en Madrid. Tuvo éxito, pero lo que me atraía, la dirección del Tricicle, no compensaba con lo que me repelía: la vejez como temática.
Y asi, con esta resistencia, han ido pasando los meses, viendo carteles, críticas, y picándome la curiosidad.

Finalmente, aprovechando la paga extra, entré a ver, después de demasiados meses, la cartelera. Al no quedar entradas para mi primera idea, y buscando una alternativa, nuevamente me crucé con este montaje. Decidí que ya era hora de dejar de remolonear, y como en el fondo me apetecía, tras la fantástica experiencia de ver "Arrugas", allá que me lancé. Decisión de la que me alegro muchísimo.

Por encima de todo, me encontré con siete grandes voces. Voces que me pusieron los pelos de punta, versionando canciones de toda la vida. Canciones que despertaron añoranza de mi cuadrilla, de mi adolescencia, y en cierta medida, ganas de salir esa noche. Pero andan muy lejos mis cómplices y sabía que debería irme a casa al salir del teatro.

Por otro lado tuve que luchar con el tema de las residencias geriátricas, que me producen una gran fobia. La ternura y el humor con el que está tratada la decadencia física y la lucha mental por seguir activos a pesar de todo, contrarrestaban con mis ganas de mirar hacia otro lado, de seguir negando, como llevo años haciendo, que es una etapa por la que pasaremos todos, mis padres y yo incluidos. Nada de dramatismo a la hora de enfrentarse a esa situación, para mí de por sí dramática. Al revés, optimismo y ácidas sonrisas ante el día a día. Y yo mirando escéptica y sintiéndome culpable por querer seguir mirando hacia otro lado. Porque sé que seguiré cruzando de acera cada vez que sienta que me acerco a algún sitio que huela a senectud.

Alternar risas con lágrimas fue la tónica de la noche. Sentirme más sola que nunca y a la vez con miedo que sigan pasando los años. Vida sólo hay una, te dicen desde el escenario cuando salen a saludar. No la desperdicies. Y soy consciente que ya he tirado un año y medio, y pinta que seguiré con la misma tónica unos cuantos más. La sensación que ya viví lo bueno, y que si eso es lo que me espera, precedido por lo que tengo ahora... En fin. Simplemente una brisa de aire fresco en el aburrimiento vital en el que estoy inmersa. Y recorrer el camino a casa con una sonrisa.

"Aunque aun tengáis corazón, ya no tenéis espacio en ningún corazón"

martes, 1 de enero de 2013

El cuerpo


Dirección y Guión: Oriol Paulo
Música: Sergio Moure
Fotografía: Óscar Faura
Reparto:José Coronado, Belén Rueda, Hugo Silva, Aura Garrido, Juan Pablo Shuk, Cristina Plazas, Oriol Vila, Manel Dueso, Nausicaa Bonnín

Sinopsis: "Tras ver algo que le asusta durante su turno, un guardia de seguridad de la morgue huye y es atropellado, quedando inconsciente. En el depósito de cadáveres, la policía descubre que la puerta de una de las neveras está abierta y el cadáver de una mujer ha desaparecido. El inspector de policía encargado de la investigación cuenta con la colaboración del marido de la difunta, aunque no descarta la posibilidad de que esté relacionado con el asunto"

Dos días después de haberla visto sigo sin saber qué opinar. Grandes críticas y película exaltada, que me suenan al apoyo que necesita el cine español. A tirar para casa. ¿Es eso lo que necesita? A lo mejor lo que necesita sería buenos guionistas, sin más.

La premisa es buena. Gran primera parte. Una mujer desaparece del depósito de cadáveres y José Coronado debe averiguar qué ha pasado. A partir de aquí el ritmo, sin ser trepidante, no baja, y siguen con tensión lo que sucede. La historia se va narrando a través de una larga noche en el depósito alternado con flashbacks de la vida matrimonial de la señora. Y el final sorprende. Así que no es mala idea ir a verla, porque entretiene. Pero entretiene cual telefilme, de los que mejor es no plantearse demasiadas cosas. Una vez vista y resuelto el misterio, no podrá soportar un segundo visionado. Vacíos de guión que ya rechinan quedan claramente expuestos. Momentos que es imposible creer por lo poco verosímiles simplemente puestos para llegar a ese final (error que ya se cometía en "Los ojos de Julia"), se convierten al final en una gran farsa, increibles y rozando a lo ridículo.

Las actuaciones, de lo peor que he visto en mucho tiempo. Hugo Silva se salva, a pesar de que su personaje no queda bien definido: ¿psicópata o desesperado? Se quedan cortos con las emociones, y un escudo protector en el marido puesto posiblemente para crear más dudas respecto a lo que sucede, hace que el personaje pierda credibilidad. José Coronado y Belén Rueda rechinan cada vez que salen a la pantalla. Gran parte da a suponer una mala dirección, ya que las actuaciones rígidas se unen a planos absurdos, desentonados con el ritmo.
Como anécdota, decir que la actuación de Belén Rueda llega a una anti-naturalidad tal, que una de las teorías que tuvo mi acompañante sobre lo que estaba pasando, es que ella ya estaba muerta en realidad antes de casarse, que era una especie de zombie. Tal cual. Partiendo que lo único que es es una poderosa mujer de negocios, bastante prepotente, pero viva, dejo a vuestra imaginación cómo han quedado en pantalla sus movimientos y expresiones para que alguien llegue a plantearse esto.

Mención a parte para Aura Garrido. Hay que verla más