martes, 29 de mayo de 2012

Sombras Tenebrosas


Director: Tim Burton
Guionistas: Seth Grahame-Smith, Dan Curtis
Actores: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham-Carter, Eva Green, Jackie Earle Haley, Jonny Lee Miller, Chlöe Grace Moretz, Bella Heathcote, Gulliver McGrath, Christopher Lee, Ray Shirley, Alice Cooper.

Sinopsis: "En 1752, los Collins y su hijo Barnabas zarpan de Liverpool con destino a América para librarse de la misteriosa maldición que pesa sobre su familia. Con el paso de los años, Barnabas, un playboy impenitente, se convierte en un hombre rico y poderoso que comete el error de romperle el corazón a Angelique Bouchard. Pero ella, que es una bruja, lo condena a un destino peor que la muerte"





Con esta película me encontré cara a cara con lo que el trailer me había prometido. Un completo aburrimiento. Aun así, no pude resistir la tentación. Tim Burton, Johnny Depp, unas semanas duras de las que necesito descansar, despejarme... En el cine no lo conseguí. Durante toda la proyección pensaba en minutos de sueño perdidos. Por suerte, un mojito a la salida, acompañado con interesante conversación y unas cuantas risas, hizo que haber salido de casa valiera la pena.

Salí de la sala buscando el motivo que me había impulsado a verla, después de un trailer que me horrorizó. La combinación Burton-Depp, que siempre me ha gustado, se ha quedado antigua. El director no es capaz de sacar nada nuevo del actor, que deja de sorprender. Éste, se siente cómodo en su eterno papel de chico extravagante con demasiado maquillaje y bastante sobreactuado. La película no tiene ritmo, ni continuidad. Una serie de sketches, muy lentos, bastante inconexos entre sí, aderezados con un sentido del humor simplón, que ni siquiera provoca la sonrisa. Refritos de otras películas, nada nuevo, todos acomodados en lo que hace años que funciona. Pero algún día tocaba que cansara. Con Alicia lo rozaron. Aquí lo consiguen. Unos personajes bastante mal cuidados. Enseñan lo peor de ellos, y cuando intentan enseñar lo mejor, no lo consiguen. No se profundiza y ninguna historia queda bien basada o bien cerrada. Es como si su creador no tuviera interés en conocerlos mejor. Y con ello sólo logra que aburran y que al espectador tampoco le interese qué les pueda pasar. Un final que anima, que podría provocar el interés al acelerar el ritmo, pero lo pierdes al encontrarte con lo que ya se vio hace años en “La muerte os sienta tan bien” (por nombrar una película, pero de esta, podría sacar una lista extensa de “esto ya lo han hecho”).

Y cuando de un cuento de Burton, lo único que queda es la estética y hasta en eso se queda corto. Cuando no te hace soñar y lo único que quieres al salir es olvidar lo más rápido posible, lo mejor es no pensar cuánto te ha costado el cine, pero aprovechar el error para pedirle a los demás que se ahorren ese dinero para otra película que lo merezca.

lunes, 21 de mayo de 2012

Evolución natural

Siempre que recibo un email de M/B acabo dando vueltas en mi cabeza, retumbando, dándome que pensar. Y sobretodo, provocando una brutal añoranza de las filosóficas tardes de cañas. Esas que acababan a las 3 de la mañana.

En su última señal de vida, hace un interesante comentario que debería hacer saltar las alarmas de cualquier español (si es que aun queda uno al que no le han saltado): “toda la gente que conocía compartiendo hasta ahora se han ido independizando, casando..o volviendo con los padres! La evolución lógica? Jeje.”

Y es que de “los tiempos están cambiando”, hemos pasado a una (¿retro?)evolución cada vez más rápida, en menos período de tiempo, y dejando intuir un retroceso en cuanto a prosperidad social se refiere, entendida siempre desde el punto de vista de una urbanita.

Hace generaciones, uno salía de casa casado. No era bueno quedarse “para vestir santos”, ni que se te “pasara el arroz”. Imperaba la ley de la familia. Vivía con lo que tenía, con lo que podía. La mayoría de las veces con su primera pareja (o eso decían). Para siempre.

Posteriormente (con fases intermedias seguramente, no pretendo ser exhaustiva) la gente no se iba de casa con el/la primero/a. Y sobretodo, no se movía sin tener el piso totalmente reformado, amueblado y decorado. Esto aumentó considerablemente la edad de abandono del nido. La ley de la hipoteca y los créditos personales.

La siguiente fase fue “cuando me vaya de casa quiero vivir una temporada solo/a para estar conmigo mismo/a” (y con lo que cayera, claro). Esta idea choca con una sociedad montada para vivir en pareja, con hipotecas imposibles y alquileres de escándalo. Quien se negaba a compartir piso con amigos o desconocidos se quedaba encostrado en casa de sus padres.

¿Y cuál ha sido la evolución natural de estos casos? Acabar viviendo en pareja o ascender laboralmente y poder permitirse vivir sólo de una manera desahogada sería lo deseable. Lo que ocurre en realidad es que ha parecido una tercera opción: parecía que las cosas iban bien. Lo he conseguido durante años. Pero... Mami, papi, ¿habéis desmontado mi habitación?

Y así es como los señores que nos criaron, acostumbrados ya a la libertad, de nuevo se están encontrando con sus hijos en casa. En el paro, con pocos ingresos, y sin esperanzas de cara a un futuro. Viendo la televisión y decidiendo que no vale la pena salir al mundo. O recuperando la adolescencia y pensando que la vida así es mucho más cómoda, que se acabó el jugar a ser independiente. Adultos condenados a vivir como niños. O en pareja.

La semana pasada celebré un año viviendo sola. Y estoy segura que aguantaré un par de meses más. Tengo la esperanza de aguantar otro año y no necesitar invadir a mis padres.

Pero claro, no vivo en pareja, y decidí intentar vivir sin compartir piso. Y eso en España se paga caro. En mi caso utilizo un sueldo íntegro para pagar el alquiler y las facturas, y el de un segundo trabajo para comer. Estos quince días además acepté un tercer trabajo, que me ha dejado sin tiempo para nada, porque 60 horas de una semana son muchas, pero quizás, cuando acabe, hasta pueda permitirme una escapada, o tapar algún agujero. Decido no seguir con la evolución natural que me marca esta época. No siempre es fácil, pero sí gratificante.







“- ¿A dónde vas?
-Con suerte, hacia adelante” (Ratatouille)

viernes, 18 de mayo de 2012

Peor que una bofetada

Lunes. Amanecer feliz y relajada. A pesar de la fiebre y los mocos. Moverse a cámara lenta. No rendir ni a base de ibuprofeno, pero intentar disimularlo. Primer día en dos trabajos diferentes. Hay que estar a la altura. Me miro el brazo izquierdo. Quemado. El sol traicionero oculto tras la brisa fresca, durante una paella familiar. Sonrío. Valió la pena. No voy a los juzgados. Invento algo que lo justifique. Prometo ir mañana.
Y mientras me disperso sentada delante del ordenador, un mensaje caído de la nada, de alguien que dice que no quiere volver a saber de mí. Alto, claro, y desde mi punto de vista, fuera de lugar. Una bofetada inesperada. Leo el mensaje que yo envié, buscando el detalle que ha podido provocar la situación: “Por fin tengo trabajo. Con suerte este verano me pego un viaje a Madrid. ¿Tú qué tal todo? ¿Ya no te envían a Barcelona?”

Y me pregunto si hay una buena manera, una que duela menos, de prescindir de alguien en tu vida, de acabar una amistad cuando se ha desgastado y no da más de sí. Ser claro e informar a la otra parte, o simplemente dejar que el tiempo y la distancia hagan su trabajo. Desaparecer en un fundido en negro.

Yo he seguido (y sufrido) las dos tácticas. Normalmente, guiándome por el instinto, creyendo intuir lo que la otra persona recibirá mejor. Personalmente, prefiero una bofetada como la de este lunes, que una vez superado el shock no te mantiene de manera indefinida esperando noticias de alguien. Quizás el silencio te mantiene en un eterno “A lo mejor si...”.

Pero soy consciente de que vivimos en la sociedad del “bienquedar”. No está bien visto decirle a alguien que ya no es importante ni necesario en tu vida. Condenadas a cruzarnos en la calle, sonreír, y preguntar qué tal, como si nos importara. Ni yo soy siempre capaz de decirle a alguien “no hace falta que me hables, no lo necesito”. Pero son cosas que pasan. Llega un día que ya no aportas a esa persona lo que un día le enriqueció. Que alguien deja de tener interés para ti. Que tú ya no le interesas. Y todos merecemos la oportunidad de despedirnos, de replicar, quizás de contraofertar. Y todos tenemos derecho a borrar, cambiar o reestructurar.

Como he dicho en anteriores ocasiones, no creo en las relaciones para siempre, ni siquiera en las de amistad. Podría poneros más de un ejemplo de este 2012. Pero aquí critico cine, no ex-amig@s. Es necesario aceptar los cambios cuando vienen.









“Es extraño... aún sabiendo que tiene que terminar, cuando termina, siempre sientes ese remordimiento inevitable de "¿hice lo correcto?"...” (Alfie)


jueves, 3 de mayo de 2012

Intocable


DIRECTOR
Olivier Nakache, Eric Toledano
GUIÓN
Olivier Nakache, Eric Toledano
MÚSICA
Ludovico Einaudi
FOTOGRAFÍA
Mathieu Vadepied
REPARTO
François Cluzet, Omar Sy, Anne Le Ny, Audrey Fleurot, Clotilde Mollet, Joséphine de Meaux, Alba Gaia Bellugi, Cyril Mendy, Christian Ameri, Marie-Laure Descoureaux, Gregoire Oestermann

SINOPSIS
"Philippe, un aristócrata que se ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente de parapente, contrata como cuidador a domicilio a Driss, un inmigrante de un barrio marginal recién salido de la cárcel."



Lunes. Día de puente. Cotizar sin tener que ir a trabajar. Sin ganarme el próximo despido. Promete calma, hasta que nada más despertar suena el teléfono. Segunda entrevista. Una ducha rápida, muerte a las cuatro pelusas que corren por el piso, y hacia Bcn. Allí el encuentro dura unos diez minutos. O le he encantado o me odia. Si fuera la primera opción, aun queda una tercera entrevista. Siempre en esa cuerda floja, que últimamente me disgusta un poco menos. Creo que empiezo a acostumbrarme.

Salgo mucho más temprano de lo previsto, y me echo a mi misma una carrera hasta el cine más cercano, con la intención de adelantar una sesión a lo que tenía previsto. Tengo una invitación, y como cualquier viaje a Bcn, debo aprovechar al máximo el billete. Dudo en la taquilla, pero sólo unos segundos. “Intocable” está a punto de escaparse, y he escuchado demasiadas cosas buenas de ella como para irme a los estrenos. Y no puedo evitar estar de acuerdo. Al minuto de empezar la película, y antes de que salga el título, ya quiero a los personajes. A los dos. No tiene nada que ver con algún estado sensiblero por mi parte. Son ellos. Tienen algo especial que con las primeras imágenes se plantan en tu estómago y lo hacen vibrar. Una conexión pocas veces vista entre dos actores hasta ese extremo. La historia también me gusta: la redención conseguida simplemente al cambiar las oportunidades. Poder convertirte en alguien diferente sólo porque otra persona cree en ti, no te prejuzga. Y el vivir ayudando, pero no compadeciendo ni mostrando piedad. Humor negro. Chistes sobre minúsvalidos hechos a un tetrapléjico. Para algunas personas esto es un poco de falta de respeto. Pero, cuando no hay intención de ofender, sólo naturalidad, quitar hierro al asunto, asumir una situación, quizás la cosa cambie. Lo único que puede ofender, es la diferencia de oportunidades de una persona tras un accidente grave, según su cuenta bancaria. Pero esta historia está basada en hechos reales, este señor tenía dinero, y yo me alegro que viviera gracias a este para poder seguir disfrutando y sobretodo, poder contar su experiencia.

Y al día siguiente, el festivo, el que por fin, de los cuatro, parece que será el que me quedaré en casa. De la cama al sofá, y viceversa. Dinámica sólo rota para cocinar y limpiar las ventanas. Y mirar mil veces al móvil. Este se convierte en el día que descubro que los monstruos dan menos miedo cuando rugen. Si sabes que existen, pero ni los ves ni los oyes, no puedes evitar preguntárte cuándo será el próximo salto. Y así, espero con impaciencia el miércoles, que entre formaciones y trabajo basura, sólo podré parar para dormir.

Los Vengadores


DIRECTOR:
Joss Whedon
GUIÓN
Joss Whedon (Historia: Joss Whedon, Zak Penn)
MÚSICA
Alan Silvestri
FOTOGRAFÍA
Seamus McGarvey
REPARTO
Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders, Clark Gregg, Gwyneth Paltrow, Stellan Skarsgård, Stan Lee, Harry Dean Stanton





SINOPSIS "Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia SHIELD, decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel "Los Vengadores", el legendario grupo de superhéroes formado por, entre otros, Ironman, Hulk, Thor y Capitán América."





En un momento en el que no me apetece el cine serio, social, ese de darle vueltas a la cabeza, tengo la suerte que a la semana siguiente de Los juegos del hambre, estrenen Los Vengadores. Y aunque parezca que la situación no puede ser mejor, no voy a verla sola, sino acompañada por un antiguo cómplice de cine, que nos ha honrado con su presencia este puente.

Un ataque de pánico al comprar la entrada: “¿Más de dos horas? Soy incapaz de aguantar eso.” Pero ya está hecho. Lo he provocado, y lo he prometido. No hay cambio de planes que valga. Y lo agradezco.Un grasiento tentempié antes de entrar, para no morir de inhanición en el encierro. 135 minutos de Marvel. Personajes ya conocidos, manteniendo cada uno su personalidad, intentando crear una macedonia que dé resultado. Y lo da. Como en todos los grupos están los que te gustan y los que no (cosa que ya sospechabas), diferentes afinidades, sentidos del humor y del deber. Actores que ya has visto anteriormente en ese papel, y que sabiéndolo o no, se han adueñado de esos personajes. La película cumple a la perfección el objetivo de entretener. No disminuyes la atención ni un minuto. Es como estar viendo una serie de esas que enganchan, y siempre quieres un capítulo más. No puedes creer que el final llegue tan pronto. Tres horas que pasan en un suspiro, entre risas y emoción. Y de nuevo, en pocos días, salir de la sala deseando que el próximo capítulo no se haga esperar demasiado. Sólo le sacaría como pega el villano: un hijo adoptado con un supuesto complejo de inferioridad, que en realidad, no es complejo. Espero que pronto aparezca alguien que no necesite regalarse a los fuertes para tener poder, que por sí mismo suponga un reto. Un caballero oscuro de nueva generación. Y si puedo además, repetir la compañía, mucho mejor.


“ - Cuidado con lo que dices. A pesar de todo, Loki es un ciudadano de Asdgar, y es mi hermano.
   - En dos días ha matado a ochenta personas.
   - Es adoptado “