lunes, 28 de enero de 2013

Una pistola en cada mano

Director: Cesc Gay
Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay
Música: Jordi Prats
Fotografía: Andreu Rebés
Intérpretes: Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Javier Cámara, Clara Segura, Eduardo Noriega, Candela Peña, Jordi Mollá, Alberto SanJuan, Leonor Watling, Cayetana Guillén Cuervo, Luis Tosar, Ricardo Darín

Sinopsis: "Comedia sobre las carencias y debilidades de los hombres de hoy que parecen haber perdido la identidad."

Cuando la estrenaron, leí que alguién pensaba que lo peor de las películas de Cesc Gay es que se acaben. Y no puedo evitar estar totalmente de acuerdo. Me vienen a la cabeza los personajes de “En la ciudad”, y sé que los que he conocido hoy los acompañarán en mis pensamientos y aparecerán de vez en cuando. Porque Cesc Gay te presenta a unos personajes de manera llana, en un momento actual, con todas sus emociones a flor de piel, y con una pizca de información de dónde vienen. Pero poca. Y ninguna sobre su futuro. Deja en el imaginario del espectador decidir qué pasará con su vida. Dejarse llevar por la fantasía una vez decidido si el personaje te gusta o no, si quieres su felicidad. Eso dependerá de hasta qué punto te sientas identificado. O lo identifiques con alguien.
En ésta, habla de la incapacidad/dificultad de los hombres a la hora de verbalizar. De verbalizar en general. Cualquier cosa: emociones, problemas, deseos, frustraciones o miedos. Quedan un poco ridiculizados ante un elenco femenino con demasiada autonomía y resolución para el punto en que ellos son presentados. Mujeres fuertes y decididas que los miran con compasión, con pasmo, con una ácida sonrisa en la boca. Ellos perdidos, asustados, a la deriva. En un momento, uno de los personajes comenta que de niño nadie te avisa que esto sería así. Así de jodido. Es el no poder más. El no esperar nada del mañana. La insatisfacción de lo cotidiano. Y es que muchas veces lo he pensado: somos la sociedad de la infelicidad. Y cuando ves películas así, donde se alternan diferentes situaciones vitales, pero en ninguna los personajes son felices y te resuenan en la cabeza quejas similares a tu alrededor, o tuyas propias, sales del cine pensando que sí, que la vida te dará opciones, pero el ser humano es lo que es, y de dónde no hay, no se puede sacar. Y el último pensamiento antes de salir de la sala es “Jo, qué penica damos”.

Y así, “En la ciudad”, y moviéndonos con “Una pistola en cada mano”, seguimos adelante, esquivando golpes, escondiendo heridas y sorprendiéndonos de que los demás también tengan problemas, a veces, peores que los nuestros. Supongo que eso es la supervivencia. Aunque nadie nos dijera que iba a ser tan jodido. 




PD: No he dicho nada de actores, de interpretaciones, de una puesta en escena que podría trasladarse al teatro por cercana... Sólo hay que leer los nombres de los que participan para saber que esta película vale mucho la pena.


sábado, 12 de enero de 2013

Dirección i adaptación: Tricicle
Guión Original: Erik Gedeon

Reparto: María Adamuz, Jacobo Dicenta, Dulcinea Juárez, Armando Pita, Edith Salazar, Rubén Yuste, Marc García Rami



Forever Young. Una obra que lleva más de dos años persiguiéndome. La primera vez que nos encontramos fue en Madrid. Tuvo éxito, pero lo que me atraía, la dirección del Tricicle, no compensaba con lo que me repelía: la vejez como temática.
Y asi, con esta resistencia, han ido pasando los meses, viendo carteles, críticas, y picándome la curiosidad.

Finalmente, aprovechando la paga extra, entré a ver, después de demasiados meses, la cartelera. Al no quedar entradas para mi primera idea, y buscando una alternativa, nuevamente me crucé con este montaje. Decidí que ya era hora de dejar de remolonear, y como en el fondo me apetecía, tras la fantástica experiencia de ver "Arrugas", allá que me lancé. Decisión de la que me alegro muchísimo.

Por encima de todo, me encontré con siete grandes voces. Voces que me pusieron los pelos de punta, versionando canciones de toda la vida. Canciones que despertaron añoranza de mi cuadrilla, de mi adolescencia, y en cierta medida, ganas de salir esa noche. Pero andan muy lejos mis cómplices y sabía que debería irme a casa al salir del teatro.

Por otro lado tuve que luchar con el tema de las residencias geriátricas, que me producen una gran fobia. La ternura y el humor con el que está tratada la decadencia física y la lucha mental por seguir activos a pesar de todo, contrarrestaban con mis ganas de mirar hacia otro lado, de seguir negando, como llevo años haciendo, que es una etapa por la que pasaremos todos, mis padres y yo incluidos. Nada de dramatismo a la hora de enfrentarse a esa situación, para mí de por sí dramática. Al revés, optimismo y ácidas sonrisas ante el día a día. Y yo mirando escéptica y sintiéndome culpable por querer seguir mirando hacia otro lado. Porque sé que seguiré cruzando de acera cada vez que sienta que me acerco a algún sitio que huela a senectud.

Alternar risas con lágrimas fue la tónica de la noche. Sentirme más sola que nunca y a la vez con miedo que sigan pasando los años. Vida sólo hay una, te dicen desde el escenario cuando salen a saludar. No la desperdicies. Y soy consciente que ya he tirado un año y medio, y pinta que seguiré con la misma tónica unos cuantos más. La sensación que ya viví lo bueno, y que si eso es lo que me espera, precedido por lo que tengo ahora... En fin. Simplemente una brisa de aire fresco en el aburrimiento vital en el que estoy inmersa. Y recorrer el camino a casa con una sonrisa.

"Aunque aun tengáis corazón, ya no tenéis espacio en ningún corazón"

martes, 1 de enero de 2013

El cuerpo


Dirección y Guión: Oriol Paulo
Música: Sergio Moure
Fotografía: Óscar Faura
Reparto:José Coronado, Belén Rueda, Hugo Silva, Aura Garrido, Juan Pablo Shuk, Cristina Plazas, Oriol Vila, Manel Dueso, Nausicaa Bonnín

Sinopsis: "Tras ver algo que le asusta durante su turno, un guardia de seguridad de la morgue huye y es atropellado, quedando inconsciente. En el depósito de cadáveres, la policía descubre que la puerta de una de las neveras está abierta y el cadáver de una mujer ha desaparecido. El inspector de policía encargado de la investigación cuenta con la colaboración del marido de la difunta, aunque no descarta la posibilidad de que esté relacionado con el asunto"

Dos días después de haberla visto sigo sin saber qué opinar. Grandes críticas y película exaltada, que me suenan al apoyo que necesita el cine español. A tirar para casa. ¿Es eso lo que necesita? A lo mejor lo que necesita sería buenos guionistas, sin más.

La premisa es buena. Gran primera parte. Una mujer desaparece del depósito de cadáveres y José Coronado debe averiguar qué ha pasado. A partir de aquí el ritmo, sin ser trepidante, no baja, y siguen con tensión lo que sucede. La historia se va narrando a través de una larga noche en el depósito alternado con flashbacks de la vida matrimonial de la señora. Y el final sorprende. Así que no es mala idea ir a verla, porque entretiene. Pero entretiene cual telefilme, de los que mejor es no plantearse demasiadas cosas. Una vez vista y resuelto el misterio, no podrá soportar un segundo visionado. Vacíos de guión que ya rechinan quedan claramente expuestos. Momentos que es imposible creer por lo poco verosímiles simplemente puestos para llegar a ese final (error que ya se cometía en "Los ojos de Julia"), se convierten al final en una gran farsa, increibles y rozando a lo ridículo.

Las actuaciones, de lo peor que he visto en mucho tiempo. Hugo Silva se salva, a pesar de que su personaje no queda bien definido: ¿psicópata o desesperado? Se quedan cortos con las emociones, y un escudo protector en el marido puesto posiblemente para crear más dudas respecto a lo que sucede, hace que el personaje pierda credibilidad. José Coronado y Belén Rueda rechinan cada vez que salen a la pantalla. Gran parte da a suponer una mala dirección, ya que las actuaciones rígidas se unen a planos absurdos, desentonados con el ritmo.
Como anécdota, decir que la actuación de Belén Rueda llega a una anti-naturalidad tal, que una de las teorías que tuvo mi acompañante sobre lo que estaba pasando, es que ella ya estaba muerta en realidad antes de casarse, que era una especie de zombie. Tal cual. Partiendo que lo único que es es una poderosa mujer de negocios, bastante prepotente, pero viva, dejo a vuestra imaginación cómo han quedado en pantalla sus movimientos y expresiones para que alguien llegue a plantearse esto.

Mención a parte para Aura Garrido. Hay que verla más