miércoles, 25 de julio de 2012

El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises)

GUIÓN Christopher Nolan, Jonathan Nolan (Historia: Christopher Nolan, David S. Goyer. Personajes: Bob Kane)
MÚSICA Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA Wally Pfister
REPARTO Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Juno Temple, Matthew Modine, Josh Pence, Nestor Carbonell, Brett Cullen, Tom Conti, Aidan Gillen, Cillian Murphy, Liam Neeson, Ben Mendelsohn

  


Para quien no ha visto la película: esta vez y sin que sirva de precedente, SÍ SPOILER. Si la quieres ver y no saber qué pasa de antemano, vuelve otro día, cuando hayas salido del cine.

Han pasado ocho años desde que Batman asumió la culpa de la muerte de D.A. Harvey Dent, y pasó a ser un héroa a convertirse en un fugitivo.

La leyenda renace. Un título que marca la línia principal del argumento de esta tercera entrega del super héroe más oscuro y atormentado que nos han presentado. Un Christian Bale en estado de excelencia, Batman donde los haya. Un personaje roto, ajado, escondido y débil, que con el paso del metraje debe recuperar no sólo la fuerza física, sino también la mental. Combinar esa amargura con la esperanza, y mezclarlas con la ira de base de la que surgió el personaje, y sin dejarse un poco de miedo. Sino a morir, al menos, a fracasar.

Una Catwoman que sorprende. Nadie espera que la flojucha Hathaway haga nada bueno con este personaje. Pero la convierte en la mejor hasta ahora. Fuerza y sensibilidad a partes iguales. Un muro donde esconde esta segunda, que sólo se muestra a los espectadores, pero nunca a los que comparten plano con ella.

Tras la sorpresa que el anti héroe no sea “Dos caras” (es lo que tiene ir al cine sin haber visto/leido/escuchado nada, dispuesta a ser sorprendida), un malo que tiene muy difícil competir con el alucinante Joker de Heath Ledger, que no he podido olvidar en los cuatro años pasados desde su aparición. Aquí el villano no parece ser un personaje descontrolado y movido por impulsos psicópatas como aquel, pero tampoco muestra mucho más equilibrio mental. Una bestia de fuerza bruta, que rozándote con la mano en el hombro puede hacer que tiembles de punta a punta. Con un plan calculado, arrasa con lo que se le ponga delante, con una crueldad acompañada por un físico imponente, con el que rompe a cualquiera como si fuera de mantequilla. A cualquiera. El “crack” de Batman que nos pone a todos los pelos de punta.

Una Marion Cotillard pésima. Un personaje soso, mal doblado (en serio... ¿alguién escuchó cómo había quedado antes de pasarla a salas?), y en la peor interpretación de la trilogía. Esperaba mucho de ella, y entre el guión corto que le han pasado y lo poco que ha sabido impregnar al personaje de vida e interés, sería totalmente prescindible si no fuera lo contrario para uno de los giros argmentales que hacen que Nolan me enamore. He de reconocer que no me esperaba el curso de los acontecimientos. Pero un personaje tan importante como el de Marion, que nos enlaza con “Batman begins” y resuelve muchos misterios, pasa por el metraje sin pena ni gloria, para acabar muriendo de una manera patética y poco natural, que parece una parodia de un payaso de clown, sin realismo ni credibilidad.

Un ritmo totalmente variable. La película, de casi tres horas, se toma su tiempo para presentar las historias, dar pasado a los personajes, y presentar la actualidad de los ya conocidos. Exposición de emociones y relaciones, que contrastan con momentos de acción trepidantes.

Un Joseph Gordon-Levitt que sustituye a Batman durante su cautiverio y que la revelación final de su verdadero nombre completo hace que saltes en la butaca y te maldigas por no haberlo pensado antes. ¿Si no de qué iba a tener tanto protagonismo? Desde el momento en que le dice a Bruce Wayne que sabe quién es, que lo reconoce por la mirada, debí haberlo sospechado. Pierdo facultades con el tiempo, y Robin me coge desprevenida.

Y un final redondo. Batman, por curso natural, está destinado a morir, simplemente por la falta de miedo a hacerlo, y por su humanidad. Oscura y atormentada, pero humanidad al fin y al cabo. Pero no aquí. No en esta trilogía, y con toda la gente entregada a la pantalla. Aunque parezca el final obvio para este personaje, no le ha llegado la hora. Simplemente pasa el testigo y cumple un sueño de Alfred, poco presente en esta tercera parte, pero muy importante a nivel emocional. Batman no muere, y Bruce Wayne empieza a vivir.

Lo dicho: final redondo.

lunes, 23 de julio de 2012

"Havaneres"

“La habanera es un género musical de los denominados “de ida y vuelta”, que se origina durante el siglo XIX en los indianos, marineros y emigrantes retornados de Cuba que cantan con nostalgia recuerdos de aquella tierra. Generalmente se interpretaban en las tabernas, y musicalmente tienen su origen en ritmos caribeños.” (Viquipèdia)

A pesar de ser canciones en tempo lento, que no me suele enganchar, y letras melosas y poéticas que suelen hacer que desconecte, me gustan las noches de habaneras. Porque las habaneras no son sólo las canciones. Son los recuerdos y el ambiente. Recuerdos de pasear por Andorra con mis abuelos y sus amigos cuando era pequeña. Ambiente marítimo. Siempre luz de anochecer, brisa marina, palmeras. Gente sonriente y relajada.

Ayer fue una de esas noches. Cuando ya entraba en casa dando el día por acabado, una propuesta para ir a ver “castells”. Sólo dos y sustituimos la cultura por terracita y cerveza. Había mucho de lo que ponerse al día. Y poco rato después, cuando el sol ya había caído, de fondo, Havaneres. Nos acercamos despacio, tranquilas, buscando nuestro sitio. Y soy transportada a esos años de infancia, cuando mis abuelos las cantaban entre el público, mirándose a los ojos, cogidos de la mano. Soy consciente por primera vez en días del aire que sopla desde el mar, y que he aprendido a ignorar. Del silencio que hay más allá de nuestro pequeño rincón. De la burbuja de paz que creamos. Pienso que es una sensación difícil de transmitir si no la has vivido nunca. Difícil de creer cómo puede una actividad mayoritariamente seguida por gente de la tercera edad hacerte sentir tan relajada, y casi feliz. Y por unos minutos, me olvido que hace más de un año que me siento fuera de lugar. Por unos minutos me parece estar en casa. Sensación que se rompe al cruzar la barrera de la burbuja formada, pero que durante unos instantes, me devuelve la paz.




"El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (American History X)

sábado, 21 de julio de 2012

Prime Time

Dirigida por Martí Torras
Interpretada por Paula Blanco, Dafnis Balduz, Ferran Vilajosana y Àngela Jové.

"Tres fotógrafos entran en una casa abandonada para lanzar algunas fotos. Son dos chicos quienes se dedican a esto habitualmente y la chica se ha sumado hoy a la excursión. Son exploradores urbanos y han roto una ley impuesta por ellos, no entrar nunca sin permiso en una casa abandonada, ni forzar ni romper nada para entrar.
Los exploradores urbanos entran en cualquier lugar abandonado con el fin de coleccionar imágenes para recordar la gente que vivió allí y las circunstancias en que lo hacían.    "

Ayer, a pesar de estar en la pre-muerte por puro agotamiento, acabé en el teatro. “Prime Time”, de la que nunca había oído hablar, me había llamado la atención. Ya cancelé la semana pasada la reserva por no tener fuerzas, y esta era mi última oportunidad, ya que el domingo la sacan de cartelera.

Así que después de mis 105 horas laborales, pasé por casa de mis padres a reponer fuerzas, y a las 21:00 estaba sentada en la sala Muntaner. Me gusta esta sala. Siempre me ha hecho vibrar. Desde retorcerme las entrañas con “Bent” hasta dolerme la tripa de reir con “Los modernos”. Siempre la máxima expresión de las emociones.

Esta vez también fue así. A pesar de llevar todo el día con una lágrima intentando saltar, no pensé que en el teatro le dieran más fuerza. Pero entre otras cosas, en esta obra se habla de la enfermedad de una madre, de los años de hospital, y de su muerte. Y es un tema que suele ponerme un nudo en el estómago.

Al principio me llevé una desagradable sorpresa: el decorado, es, sino el mismo, igual al de “Gata sobre tejado de zinc caliente”, y la primera escena es una señora que cruza la habitación y bebe un whisky. Mi mente grita “¡Huye!” al recordar la patochada con la que se cargaron un clásico hace casi dos años, pero tres actores aparecen llenos de vida (no como los zombies del anterior montaje) y con un guión y un ritmo que facilita estar atenta y no pensar en la lista de la compra. Se explica, con cuatro grandes interpretaciones de las que ya echaba de menos y desde diferentes puntos de vista y registros, haciéndote oscilar entre la angustia, la ansiedad, el llanto y la carcajada. Como único “pero”, los cambios de registro, acompañados normalmente por un cambio en el tiempo y a veces lugar (excelente el concurso televisivo, carcajadas a su irreverencia) puede despistar al espectador que necesite algo de linealidad para seguir un argumento. Pero como siempre que una obra de teatro me arranca algo de manera visceral, yo salí encantada.

“Soy lo que soy por tu culpa, madre. Soy lo que soy gracias a ti... Madre”


jueves, 19 de julio de 2012

Critiqueo

Vivimos en la era del critiqueo. Un “hobby” que en principio no parece peligroso, aunque bastante insano, pero si le sumamos la malicia natural de la gente, y espolvoreamos una mezcla de morbo y aburrimiento, acaba siendo como mínimo, molesto.
Y con un grupo aficionado al noble arte de encontrar defectos en los demás he topado. Eso sí, sin ser capaces de ver los propios. ¡Y pobre del que intente hacerles ver su no-perfección!

Iniciamos la sesión con la comida que cada día el cocinero ofrece a niños y monitores. El menú no es adecuado. Ni el estilo. Ni las especias... Pero de todos estos habladores, sólo dos son coherentes y empiezan a traer fiambrera. El resto cada día aceptando la comida para dedicarse a sacarle fallos (oído hoy: uno de P3 lo habría cocinado mejor)

Pero cuando se acaba la carnaza en este terreno, se empieza a atacar a otras personas. Gente ajena al equipo consolidado durante el curso escolar y cruelmente invadido durante el Casal por personas externas, trabajadores y lo peor: gente de prácticas. Esta última plaga invasiva funciona de manera curiosa. Lo primero que debe quedar claro y que debe cuchichearse cada vez que nos den la espalda, no olvidando arrugar la nariz al hacerlo, es que son unos “empanados”. Con esta característica como base de la personalidad, está claro que no es necesario en perder tiempo explicándoles cómo funcionan las cosas (tampoco nos molestaríamos en esto con los nuevos trabajadores, que sustituirán la falta de información por imaginativa y años de experiencia). Aún así, como todos sabemos que la verdadera función de los practicum es quitar de en medio las labores non-gratas, no sólo les serán encomendadas, sino que las harán solos mientras que el resto, ilocalizables, se ocupan de sus cosillas. Y cuando lo hagan mal o les pierda el despiste, pues nada, a criticarles.

Y pobre del trabajador externo (sí, yo, para boca la mía) que ose salir en defensa de los pequeños topillos invasores, cuando al ser preguntado el equipo por la coordinadora responden que “la gente no sabe qué debe hacer en cada momento por desinterés y no haber interiorizado la programación”.
Decirles que falta traspaso de información, que las normas básicas no están en la programación y que si todos los monitores “oficiales” se van al café (a criticar, supongo) dejando sólo a un practicum se pierde el derecho a crítica cuando éste se equivoque, les rompe los esquemas. ¡Osadía! Bastante mal llevada, por cierto, y duramente (un drama) castigada con una huelga de silencio, que al no molestar a la pobre sujeta (he de decir que el día que no me abrían la puerta habiéndome visto algo sí me molesté, pero disimulo genial) se ve incrementada con desacreditaciones laborales, cosa que sí afecta más.

Pero hace tiempo, una gran (eso han dicho en alguna cadena de TV que yo lo oí) cantaora (¿Se dice/escribe así?) dio una importante lección: “Dientes, que es lo que les jode”. Por lo que ante la insistencia de vivir en el país de las piruletas por parte de la transgresora, el equipo va cediendo y aflojando el castigo. Suerte tienen de la pasota. Eso sí, la gente en prácticas no vive tan feliz y amenazan con escribir terribles memorias. A mí, sólo tienen que decirme dónde tengo que ir a testificar.


“- ¿Algo más?
- Soy gilipollas.
- ¿No pretenderás que te lo discuta” (Californication)



viernes, 6 de julio de 2012

La delicadeza


DIRECTOR David Foenkinos, Stéphane Foenkinos
GUIÓN David Foenkinos (Novela: David Foenkinos)

FOTOGRAFÍA Rémy Chevrin
REPARTO Audrey Tautou, François Damiens, Bruno Todeschini, Pio Marmaï

SINOPSIS "Nathalie pierde en un accidente al hombre del que está perdidamente enamorada. Después de una etapa de duelo, no puede creerse que el amor llame de nuevo a su puerta"

Vivo enamorada de Audrey Tautou desde que la vi en Amelie. Me pierdo en la profundidad y el brillo de unos ojos que hablan sin la necesidad de sonido. Así que a pesar de estar físicamente en las últimas, sin demasiada consciencia de en qué día vivo, no dudo en ir al preestreno de su nueva película, recuperando, al mismo tiempo, a una de mis más antiguas camaradas de cine, de paso por la ciudad.

Una gran introducción, quizás algo azucarada, pero que consigue que acompañe a Nathalie en su historia de amor. La entiendo y envidio, con una sonrisa tonta en la boca, para, de repente, ser apartada bruscamente de una utopía y aterrizar en la posibilidad que el drama se instale en la vida. Pero no sólo el dramatismo se deja ver en esta película. También la esperanza, la acción beneficiosa del tiempo (mi querido 時間) y sobretodo el sentido del humor, la simpleza de reirse de lo cotidiano. Un la Bella y la Bestia actual. Ignorar el qué dirán o dar prioridad a las opiniones de los amigos. ¿Es verdad que nos merecemos algo mejor?  

Y así, entre el llanto y la risa pasé más de una hora y media completamente entregada a la historia de una Audrey Tautou delgada en exceso, y para quien los años no han pasado en balde, pero que conserva ese magnetismo en la mirada que te absorve e hipnotiza, y que dificulta que se vea libre de este tipo de papeles: mujeres dulces, sinceras, directas y emocionales. Papeles que pocas actrices podrían salvar como lo hace ella, que da interés a películas que de otra manera, estarían condenadas a entretenernos un sábado por la tarde mientras hacemos la siesta en el sofá.



Dubte (Duda)


Autor John Patrick Shanley Traducción Joan Sallent Directora Sílvia Munt Intérpretes Rosa Maria Sardà, Ramon Madaula, Nora Navas i Mar Ulldemolins Escenografia Carles Alfaro Vestuario Berta Riera Iluminación Kico Planes Sonido Pepe Bel Producción ejecutiva Meri Notario Ayudante de dirección Montse Tixe Responsable de producción Josep Domènech Construcción d’escenografia Jordi Castells i Pascualin estructures Ayudante de escenografia Meritxell Muñoz Attrezzo Maria de Frutos Fotografia David Ruano Becaria de vestuario Núria Manzano.

Sinopsis: "El texto de Dubte, narra como una monja de una escuela de los años 60 en el Bronx esparce la sospecha que el padre del barrio abusa sexualmente de un alumno. Dubte es un texto inteligente y trepidante que habla sobre la raíz de la incertidumbre y sobre la naturaleza misma de la verdad, las mil caras de la verdad que a menudo se construyen sobre la cómoda base de los prejuicios."


duda. 1. ‘Estado de indecisión o de falta de certeza’ y ‘cosa que provoca dicho estado o lo implica’ (RAE)


Este año, a diferencia de los anteriores, decido no perderme el Grec, aprovechando que por lo que parece, sigo en Bcn. Me impulsan las ganas de ver a Rosa María Sardá, ya que el texto ya lo conozco y se me hace bastante espeso, sin serlo en realidad. Inician la obra con ruido de iglesia, y un sermón. Un sermón lo bastante largo y bien interpretado que hace que el estómago me estire, en dirección a la calle. Bastantes misas ha aguantado ya. Y al rato, se inicia para mí la obra. No hay grandes diferencias con la película. Y tampoco con el sopor y la falta de ritmo que ya en su momento esta me transmitió. Puede que sea un problema personal, ya que considero que tanto en la película como en esta obra, el texto es correcto, absorvente, directo pero dejando espacio a que cada espectador decida qué está pasando. Las interpretaciones, en ambas impecables. Pero yo no puedo evitar distraerme, e incluso en este caso, estar a punto de dormirme, aunque la culpa de esto es el exceso de trabajo y el déficit de sueño, no el aburrimiento. Quizás no sea un tema adecuado para mí. No lo bastante visceral (a pesar de lo grave). O tanto dejar entrever, tanto permitir, esconder, cuchichear, no vaya con mi personalidad. Por lo que, a pesar de haber salido encantada gracias a cuatro grandes actores, ninguna emoción me acompaña, y cuando acabo el bocadillo de la cena y voy hacia el metro, ya me he olvidado que acabo de salir del teatro, y pienso en el día que me espera...

"La duda puede ser un lazo tan poderoso y sostenedor como la certeza."