domingo, 3 de febrero de 2013

Django desencadenado

Titulo original: Django Unchained.  
Director: Quentin Tarantino.
Guión: Quentin Tarantino.
Producción: Stacy Sher, Reginald Hudlin y Michael Shamberg.
Fotografía: Robert Richardson.
Montaje: Fred Raskin.
Diseño de producción: J. Michael Riva.
Reparto: Jamie Foxx , Christoph Waltz , Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson , Walton Goggins, Don Johnson , Dennis Christopher , Franco Nero.

Sinopsis: "Poco antes de la Guerra Civil Americana, el “Dr.” King Schultz es un cazador de recompensas alemán que libera al esclavo Django para que le ayude a encontrar y eliminar a los hermanos Brittle. Una vez muertos, Schultz promete ayudar a Django a encontrar a su mujer esclava Broomhilda si se queda a su lado en invierno como caza-recompensas."

Como siempre, Tarantino hace la película que le da la gana. Como (casi) siempre, la disfruto con todos los sentidos.Sobretodo con los minutos iniciales, dónde este director mejor se mueve y en cada película es en ese momento cuando te clava al asiento. A pesar de sus casi tres horas, qué podríamos haber recortado tranquilamente pero que Tarantino debe ver como imprescindible cada minuto, y con unos cambios de ritmo que pueden hacerte desconectar, la película me ha gustado mucho más que la famosa no entiendo por qué (excepto el sorprendente final) de Malditos Bastardos.

Yo soy de sus clásicos (o los que yo considero tal) y siempre voy pensando que me conformo con algo parecido. Y esta vez lo consigue. Actores en estado de gracia (con Brad Pitt en la nombrada anteriormente nunca supe que pasó, si un horror de dirección o yo no entendí el personaje) . Yo cada vez más fan de Christop Waltz, con esa cara de malo-bueno bueno-malo, que sólo se define con sus acciones, con Jamie Foxx reinventándose continuamente y Leonardo DiCaprio creando un villano que podría estar en un comic, gracias a su ayudante Samuel L Jackson, en un papel que como le dice alguien, da miedo. Recupera los diálogos que te mantienen con la respiración contenida y alerta, y trozos de humor propios de los Monty Python.
Y evidentemente violencia y sangre. A litros. Hasta el punto que como pasó con Kill Bill, has de contener las ganas de animar a los "participantes" en el "festín" y pedir más.

Esta película debería terminar en la mansión de DiCaprio, tras la última cena y no alargarse hasta donde lo hace. Esos minutos extras permiten ver un explosivo aunque innecesario Tarantino  (o al hombre que se comió a Tarantino) y un metraje en el que parece que el director no sabe qué hacer con su película. Ni con sus caballos.

Pero sí, yo a este hombre se lo perdono todo. Al menos con "Django desencadenado", con la que me he quitado la espinita que se me clavó con sus bastardos no demasiado gloriosos para mí, que me hicieron pensar que lo mejor ya estaba hecho y ya ni siquiera lo rozaría. Y no es que sí lo roce, quizás ya no lo supera, pero se acerca de nuevo. Y esta, es la mejor noticia.




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