sábado, 5 de septiembre de 2015

Requisitos para ser una persona normal

Esta semana vi “Requisitos para ser una persona normal”. Me gustó la idea, el guión, y la naturalidad de Leticia Dolera, cuqui donde las halla, dándole una entrañabilidad brutal a su personaje, que debería rozar el patetismo, pero no, queda envuelto en un aura de amabilidad que no importan sus circunstancias ni las situaciones en las que acabe metida. 

Es una pelicula que te hace pensar: ¿Quién no se ha planteado nunca su normalidad? Y para poder comprobarlo, facilita una lista: Casa, Trabajo, Pareja, Vida Social, Vida Familiar, Aficiones, Ser feliz (creo que no me olvido ninguna).

Creo que hoy, a mis 35 años, las cumplo todas. Y aun así nunca me he acabado de sentir una persona “normal”. O mejor dicho, sigo sin saber qué es una persona “normal”. Estos requisitos, efectivamente, son los que te imponen desde la infancia. Es a lo que todos debemos aspirar (y alguno más, no nos engañemos). Pero son todos bastante superficiales. No se habla de la linea de pensamientos que acompaña a cada persona. De sus emociones. Del cristal con el que mira la vida. ¿Es lo normal lo que quiere la mayoría? ¿Si la mayoría me repatea el higadillo, es que soy anormal, aunque en mi vida diaria no se note?

En mi caso, la “normalidad” aquí definida, ha supuesto pensar mucho menos en la gente, en el mundo o en mí y dedicar las horas en correr de arriba a abajo, para limpiar la casa, cumplir en el trabajo, dedicar tiempo a la pareja y a los amigos sin dejar de dedicárselo a mis aficiones, ver de vez en cuando a mis padres y abuela y sentirme todo lo feliz que pueda en este contexto. Pues no quiero sentirme. Quiero sentarme. Y poder volver a leer, a desconectar, a desaparecer, a no tener tantas cosas ocupando mi universo que al final me pierdo en él y transformo la normalidad en una serie de obligaciones entre las que me pierdo a mí misma...


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