Mira por la ventana. Mira cómo
árboles, nubes y algún animal disperso pasan a toda velocidad. No
entiende lo que está ocurriendo. Ella siempre había bailado. Soñaba con
entrar en el Moscow Ballet casi desde que empezó a andar. Por eso se
presentó a las pruebas. No se lo creía cuando le dijeron que había
sido seleccionada. Pero ahora, en vez de estar en Moscú estaba
mirando por una ventana del Orient Express.
Algo le habían contado en el momento
de subir. Había once chicas más. Todas iban al mismo sitio, destino que
desconocían. Pero sólo llegaría una. Era un reality show, en el
que nunca quiso participar. Han revivido un tren que ya era leyenda
sólo para destruirlas a ellas. Once vidas a cambio del renacimiento
del Orient Express, ya no sólo sediento de sangre en literatura y
cine.
Así que mira por la ventana. Lleva el
maillot. Se ha recogido el pelo en un moño. Y espera. No sabe lo que
viene ahora. Pero sea como sea la pillará con aquello que la ha
metido en esta situación: su amor por el baile.
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