"Mi querido amigo, si alguna vez te juzgan por eso en el cielo, solo espero poder estar a tu lado para ayudarte a inventar una buena excusa."
"Pero esa existencia, que él era el primero en calificar de patética, no era voluntaria, sino inevitable. Aunque hubiera querido vivir de un modo diferente, no habría podido hacerlo: los variados espectáculos y exposiciones de la metrópoli lo cansaban y aburrían, pues aquel baldeo de emociones estéticas más que ayudarle a refinar su espíritu lo que conseguía era revelar su triste tosquedad."
"Y sobretodo supo que aquella niña tenía miedo, muchísimo miedo, porque la mujer en que se hallaba encerrada la estaba asfixiando lentamente y muy pronto no quedaría el menor rastro de ella."
"Porque si hubiera sabido que un día sería imposible soñar, no habría dejado nunca de hacerlo... No, no lo habría hecho. Habría tomado otra decisión. Y ahora no sé cómo recuperar el tiempo perdido. Por eso lloraba. Por el tiempo perdido, por los sueños perdidos... ¿Adónde van los sueños que no se sueñan [...]?"
"Porque una cosa tenía clara: él se construiría una nueva vida - sí, qué otra alternativa tenía -, pero esa vida sería lo más parecido a existir por pura inercia, porque nunca podría considerarla suya. Sería una vida reducida a lo esencial, podada de todo cuanto no fuera el acto de comer o respirar."
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