Autor John Patrick Shanley Traducción Joan Sallent Directora Sílvia Munt Intérpretes Rosa Maria Sardà, Ramon Madaula, Nora Navas i Mar Ulldemolins Escenografia Carles Alfaro Vestuario Berta Riera Iluminación Kico Planes Sonido Pepe Bel Producción ejecutiva Meri Notario Ayudante de dirección Montse Tixe Responsable de producción Josep Domènech Construcción d’escenografia Jordi Castells i Pascualin estructures Ayudante de escenografia Meritxell Muñoz Attrezzo Maria de Frutos Fotografia David Ruano Becaria de vestuario Núria Manzano.
Sinopsis: "El texto de Dubte, narra como una monja de una escuela de los años 60 en el Bronx esparce la sospecha que el padre del barrio abusa sexualmente de un alumno. Dubte es un texto inteligente y trepidante que habla sobre la raíz de la incertidumbre y sobre la naturaleza misma de la verdad, las mil caras de la verdad que a menudo se construyen sobre la cómoda base de los prejuicios."
duda. 1. ‘Estado de indecisión o de falta de certeza’ y ‘cosa que provoca dicho estado o lo implica’ (RAE)
Este año, a diferencia de los
anteriores, decido no perderme el Grec, aprovechando que por lo que
parece, sigo en Bcn. Me impulsan las ganas de ver a Rosa María
Sardá, ya que el texto ya lo conozco y se me hace bastante espeso,
sin serlo en realidad. Inician la obra con ruido de iglesia, y un
sermón. Un sermón lo bastante largo y bien interpretado que hace
que el estómago me estire, en dirección a la calle. Bastantes misas
ha aguantado ya. Y al rato, se inicia para mí la obra. No hay
grandes diferencias con la película. Y tampoco con el sopor y la
falta de ritmo que ya en su momento esta me transmitió. Puede que
sea un problema personal, ya que considero que tanto en la película
como en esta obra, el texto es correcto, absorvente, directo pero
dejando espacio a que cada espectador decida qué está pasando. Las
interpretaciones, en ambas impecables. Pero yo no puedo evitar
distraerme, e incluso en este caso, estar a punto de dormirme, aunque
la culpa de esto es el exceso de trabajo y el déficit de sueño, no
el aburrimiento. Quizás no sea un tema adecuado para mí. No lo
bastante visceral (a pesar de lo grave). O tanto dejar entrever,
tanto permitir, esconder, cuchichear, no vaya con mi personalidad.
Por lo que, a pesar de haber salido encantada gracias a cuatro
grandes actores, ninguna emoción me acompaña, y cuando acabo el
bocadillo de la cena y voy hacia el metro, ya me he olvidado que
acabo de salir del teatro, y pienso en el día que me espera...

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