| GUIÓN | Christopher Nolan, Jonathan Nolan (Historia: Christopher Nolan, David S. Goyer. Personajes: Bob Kane) |
|---|---|
| MÚSICA | Hans Zimmer |
| FOTOGRAFÍA | Wally Pfister |
| REPARTO | Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Juno Temple, Matthew Modine, Josh Pence, Nestor Carbonell, Brett Cullen, Tom Conti, Aidan Gillen, Cillian Murphy, Liam Neeson, Ben Mendelsohn |
Han pasado ocho años desde que Batman asumió la culpa de la muerte de D.A. Harvey Dent, y pasó a ser un héroa a convertirse en un fugitivo.
La leyenda renace. Un título que marca la línia principal del argumento de esta tercera entrega del super héroe más oscuro y atormentado que nos han presentado. Un Christian Bale en estado de excelencia, Batman donde los haya. Un personaje roto, ajado, escondido y débil, que con el paso del metraje debe recuperar no sólo la fuerza física, sino también la mental. Combinar esa amargura con la esperanza, y mezclarlas con la ira de base de la que surgió el personaje, y sin dejarse un poco de miedo. Sino a morir, al menos, a fracasar.
Una Catwoman que sorprende. Nadie espera que la flojucha Hathaway haga nada bueno con este personaje. Pero la convierte en la mejor hasta ahora. Fuerza y sensibilidad a partes iguales. Un muro donde esconde esta segunda, que sólo se muestra a los espectadores, pero nunca a los que comparten plano con ella.
Tras la sorpresa que el anti héroe no sea “Dos caras” (es lo que tiene ir al cine sin haber visto/leido/escuchado nada, dispuesta a ser sorprendida), un malo que tiene muy difícil competir con el alucinante Joker de Heath Ledger, que no he podido olvidar en los cuatro años pasados desde su aparición. Aquí el villano no parece ser un personaje descontrolado y movido por impulsos psicópatas como aquel, pero tampoco muestra mucho más equilibrio mental. Una bestia de fuerza bruta, que rozándote con la mano en el hombro puede hacer que tiembles de punta a punta. Con un plan calculado, arrasa con lo que se le ponga delante, con una crueldad acompañada por un físico imponente, con el que rompe a cualquiera como si fuera de mantequilla. A cualquiera. El “crack” de Batman que nos pone a todos los pelos de punta.
Una Marion Cotillard pésima. Un personaje soso, mal doblado (en serio... ¿alguién escuchó cómo había quedado antes de pasarla a salas?), y en la peor interpretación de la trilogía. Esperaba mucho de ella, y entre el guión corto que le han pasado y lo poco que ha sabido impregnar al personaje de vida e interés, sería totalmente prescindible si no fuera lo contrario para uno de los giros argmentales que hacen que Nolan me enamore. He de reconocer que no me esperaba el curso de los acontecimientos. Pero un personaje tan importante como el de Marion, que nos enlaza con “Batman begins” y resuelve muchos misterios, pasa por el metraje sin pena ni gloria, para acabar muriendo de una manera patética y poco natural, que parece una parodia de un payaso de clown, sin realismo ni credibilidad.
Un ritmo totalmente variable. La película, de casi tres horas, se toma su tiempo para presentar las historias, dar pasado a los personajes, y presentar la actualidad de los ya conocidos. Exposición de emociones y relaciones, que contrastan con momentos de acción trepidantes.
Un Joseph Gordon-Levitt que sustituye a Batman durante su cautiverio y que la revelación final de su verdadero nombre completo hace que saltes en la butaca y te maldigas por no haberlo pensado antes. ¿Si no de qué iba a tener tanto protagonismo? Desde el momento en que le dice a Bruce Wayne que sabe quién es, que lo reconoce por la mirada, debí haberlo sospechado. Pierdo facultades con el tiempo, y Robin me coge desprevenida.
Y un final redondo. Batman, por curso natural, está destinado a morir, simplemente por la falta de miedo a hacerlo, y por su humanidad. Oscura y atormentada, pero humanidad al fin y al cabo. Pero no aquí. No en esta trilogía, y con toda la gente entregada a la pantalla. Aunque parezca el final obvio para este personaje, no le ha llegado la hora. Simplemente pasa el testigo y cumple un sueño de Alfred, poco presente en esta tercera parte, pero muy importante a nivel emocional. Batman no muere, y Bruce Wayne empieza a vivir.
Lo dicho: final redondo.
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