sábado, 21 de julio de 2012

Prime Time

Dirigida por Martí Torras
Interpretada por Paula Blanco, Dafnis Balduz, Ferran Vilajosana y Àngela Jové.

"Tres fotógrafos entran en una casa abandonada para lanzar algunas fotos. Son dos chicos quienes se dedican a esto habitualmente y la chica se ha sumado hoy a la excursión. Son exploradores urbanos y han roto una ley impuesta por ellos, no entrar nunca sin permiso en una casa abandonada, ni forzar ni romper nada para entrar.
Los exploradores urbanos entran en cualquier lugar abandonado con el fin de coleccionar imágenes para recordar la gente que vivió allí y las circunstancias en que lo hacían.    "

Ayer, a pesar de estar en la pre-muerte por puro agotamiento, acabé en el teatro. “Prime Time”, de la que nunca había oído hablar, me había llamado la atención. Ya cancelé la semana pasada la reserva por no tener fuerzas, y esta era mi última oportunidad, ya que el domingo la sacan de cartelera.

Así que después de mis 105 horas laborales, pasé por casa de mis padres a reponer fuerzas, y a las 21:00 estaba sentada en la sala Muntaner. Me gusta esta sala. Siempre me ha hecho vibrar. Desde retorcerme las entrañas con “Bent” hasta dolerme la tripa de reir con “Los modernos”. Siempre la máxima expresión de las emociones.

Esta vez también fue así. A pesar de llevar todo el día con una lágrima intentando saltar, no pensé que en el teatro le dieran más fuerza. Pero entre otras cosas, en esta obra se habla de la enfermedad de una madre, de los años de hospital, y de su muerte. Y es un tema que suele ponerme un nudo en el estómago.

Al principio me llevé una desagradable sorpresa: el decorado, es, sino el mismo, igual al de “Gata sobre tejado de zinc caliente”, y la primera escena es una señora que cruza la habitación y bebe un whisky. Mi mente grita “¡Huye!” al recordar la patochada con la que se cargaron un clásico hace casi dos años, pero tres actores aparecen llenos de vida (no como los zombies del anterior montaje) y con un guión y un ritmo que facilita estar atenta y no pensar en la lista de la compra. Se explica, con cuatro grandes interpretaciones de las que ya echaba de menos y desde diferentes puntos de vista y registros, haciéndote oscilar entre la angustia, la ansiedad, el llanto y la carcajada. Como único “pero”, los cambios de registro, acompañados normalmente por un cambio en el tiempo y a veces lugar (excelente el concurso televisivo, carcajadas a su irreverencia) puede despistar al espectador que necesite algo de linealidad para seguir un argumento. Pero como siempre que una obra de teatro me arranca algo de manera visceral, yo salí encantada.

“Soy lo que soy por tu culpa, madre. Soy lo que soy gracias a ti... Madre”


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